Mugabe se atribuye la victoria mientras sus detractores denuncian fraude

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se encaminaba este viernes hacia una aplastante victoria en las elecciones presidenciales del miércoles, según las estimaciones de sus propios partidarios, mientras que sus adversarios sostienen que los comicios fueron una farsa.

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, obtuvo cerca del 75% de los votos en las presidenciales del miércoles y su partido, el Zanu-PF, podría alcanzar una mayoría de dos tercios en la asamblea, informó este viernes un portavoz del movimiento. Tsvangirai calificó las elecciones de «gran farsa».

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se encaminaba este viernes hacia una aplastante victoria en las elecciones presidenciales del miércoles, según las estimaciones de sus propios partidarios, mientras que sus adversarios sostienen que los comicios fueron una farsa.

Para el portavoz de su partido, Robert Mugabe, de 89 años, dirigente de Zimbabue desde la independencia del país en 1980, arrasó con Morgan Tsvangirai, su principal adversario. «Según nuestras estimaciones, el presidente tendrá entre el 70 y el 75% de los votos. Es lo que creo según lo que veo en el terreno», dijo a AFP el portavoz del partido presidencial, Rugare Gumbo. «Creo que tendremos una mayoría de dos tercios aproximadamente» en la asamblea, donde el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) del primer ministro Morgan Tsvangirai poseía hasta ahora la mayoría, añadió.

El Zanu-PF, el partido de Mugabe, ganó 52 de los 62 escaños en las circunscripciones de las que ya se conocen los resultados. En total, los escaños en juego ascienden a 210. «Vamos a tener como mínimo entre 130 y 140 escaños», predijo Gumbo. Una mayoría de dos tercios permitiría que Mugabe modifique la Constitución, un texto relativamente liberal que fue aprobado por referendo en marzo.

Mientras que se esperan las reacciones de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC), los observadores de la Unión Africana (UA), estimaron este viernes que las elecciones fueron «libres, honestas y creíbles». Este juicio es válido «a menos que haya otras cosas que se puedan demostrar, dejando de lado algunos incidentes» que no fueron lo suficientemente graves como para modificar los resultados, dijo el jefe de la misión de observadores de la UA, Olusegun Obasanjo.

La misión de la UA expresó sin embargo su «fuerte preocupación ante el número de electores» que no pudieron votar. En teoría, los resultado oficiales de la primera vuelta de las elecciones presidenciales no serán publicados antes del lunes y la policía había amenazado con sancionar a cualquier persona que anuncie resultados o estimaciones antes del anuncio oficial de la Comisión Electoral.

Por su parte, el campo de Morgan Tsvangirai sigue denunciando supuestos fraudes masivos. «En nuestra opinión, esta elección es nula y sin efecto (…) esta elección ha sido una gran farsa», dijo el miércoles Tsvangirai, quien se presentó por tercera vez a las presidenciales para tratar de poner fin a los 33 años de Mugabe en el poder. Un gran número de electores de zonas urbanas -tradicionalmente hostiles a Mugabe- no constaban en las listas electorales. Estas últimas fueron publicadas la víspera de los comicios, haciendo imposible cualquier verificación o recurso.

Diplomáticos extranjeros y observadores independientes de las elecciones de Zimbabue también expresaron serias dudas sobre la forma en que se efectuaron las elecciones. «Cerca de un millón de electores fueron privados del derecho de voto», sostuvo Solomon Zwana, el presidente de la Red de Apoyo a las Elecciones de Zimbabue, que tiene 7.000 observadores. «La elección está seriamente comprometida», agregó.

Según Roy Bennett, un responsable del MDC basado en Johannesburgo, el presidente Mugabe querrá prestar juramento «lo antes posible». «Es increíble, es un robo de grandes dimensiones», añadió, antes de emitir un llamamiento a la resistencia. «Hablo de resistencia pasiva (…) que no ponga en peligro la vida de las personas», precisó.

Sin embargo, las posibilidades de recurso de Morgan Tsvangirai son limitadas, tomando en cuenta que el poder judicial está subordinado a Mugabe y que los observadores africanos prefieren privilegiar la estabilidad regional. En 2008, Tsvangirai, que encabezó los resultados en la primera vuelta de las presidenciales terminó retirándose de la contienda electoral para evitar una masacre tras la muerte de 200 de sus seguidores a manos de simpatizantes de Mugabe.