Como si nuestra historia, reñida en gran medida con la ética popular, fuese un círculo infernal de Dante, los lamentos se repiten con el vaivén de un péndulo que arrasa cada intento de construir una nación. Ahora nuestros jóvenes se ven condenados a vivir la misma tragedia nuestra (pese al rechazo de la ciudadanía de sufrir los efectos de otra guerra civil). Por la insensatez y la voracidad trágica del poder político y económico, unidos nuevamente a la corrupción, pareciera que del sótano oscuro, un viejo periódico que tomáramos acaso y nos recuerde los enfrentamientos militares del pasado, bastaría para darnos una triste noticia de actualidad: