KARLY GAITÁN MORALES

Alas rotas, un largometraje de ficción

Debe ser motivo de celebración para la cultura nacional cada vez que una obra artística ve la luz por primera vez, y sobre todo si se trata de la disciplina del audiovisual o cinematográfica, porque detrás de cada producción se esconde una batalla secreta que deben enfrentar los realizadores.

Este es el caso del largometraje Alas rotas , que se estrena esta mañana a las 11:00 en el auditorio de la Embajada de Estados Unidos y el próximo 20 de agosto a las 4:00 de la tarde se presentará al público general en el auditorio Roberto González del pabellón 52 de la UNAN. El filme fue producido, dirigido y escrito por el actor y estudiante de dirección de teatro Miguel Ángel Martínez, de 22 años, quien promueve la creación audiovisual de arte y comercial desde su productora Factory Pro.

Alas rotas es una de las historias que se entrelazan en el proyecto que tenía inicialmente el largometraje La cadena , más completo en guión y en producción, y que planeaban rodar en 2012, pero que por su extensión y altos costos debió morir antes de comenzar. Como suele ocurrir con decenas de proyectos que mueren antes de recibir un primer respiro. Pero desmembrar su “proyecto magno” por el que habían estado trabajando desde 2009, no condujo necesariamente al fracaso, las historias que se cuentan en La cadena han generado varios proyectos más pequeños, con el objetivo de no perder la inversión de tiempo y dinero en la investigación documental. Todas esas historias están basadas en la realidad nacional, abordan temas de trata de personas y otros problemas sociales de la actualidad, por lo que la investigación implicó visitas a estaciones de la Policía, la oficina de la Dirección de Delitos Especiales, consultas con abogados y psicólogos, días enteros en centros de documentación de organismos, además de entrevistas a víctimas y sobrevivientes.

Para esta producción Factory Pro inició a trabajar en agosto de 2012, supliendo los gastos operativos con fondos propios, llevando cartas de solicitud de ayuda a docenas de organismos, haciendo rifas, vendiendo calcomanías y bolsos de lona como “suvenires” de la película para poder mantener una caja chica; buscar alianzas con productoras y recurrir a la gerencia de empresas privadas y así asegurar los recursos básicos. Todo sin respuestas positivas. Sin embargo, después de muchas negaciones el equipo obtuvo apoyo de otra productora hermana, Artwork Creations, que se hizo cargo de la posproducción, la alianza con un restaurante, un bar, un hotel, redes juveniles, organismos no gubernamentales y la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua. Iniciaron entonces el rodaje en mayo de este año con un pequeño equipo técnico y un reparto de 25 actores.

Factory Pro es una agrupación de jóvenes que surgieron de los barrios de Managua en los distritos Cinco y Seis, quienes habían sido integrantes voluntarios de “Voces Juveniles” en la Comisión de Comunicación de la Red de Adolescentes y Jóvenes, promovido por el organismo Capri. Eso ha cambiado sus vidas porque una vez bachillerados han decidido estudiar comunicación, audiovisuales, actuación o dirección de teatro, con el fin de levantar y después sostener su productora.

He aquí su ópera prima. Y están conscientes de que salir al público implica una batalla nueva, la de la crítica o la de desaparecer del panorama sin mayores glorias, pero aseguran estar preparados para enfrentarlas. Ese es el precio y el riesgo de salir a la escena pública, de decidir no estar más en las sombras sobre las butacas de un cine y exponerse a la pantalla o a los reflectores. La autora es …periodista cultural y escritora


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