Carla Torres Solórzano
La vida del pequeño Ronny Rivas Chávez pende de un hilo. Al menor de apenas un año de vida le cayó una porra de yuca recién cocida sobre su cuerpo.
El niño lleva 48 días ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen) y su situación es delicada.
Mario Pérez, director médico de Aproquen, explicó que el accidente le provocó quemaduras en el 56 por ciento de su superficie corporal. En el proceso de curación se le llevó a sala de operaciones diez veces para limpiar sus quemaduras y realizarle los injertos; en veinte días estaban cubiertas todas sus quemaduras.
Además señaló que las quemaduras quirúrgicamente están resueltas, pero un problema pulmonar es el que lo mantiene en condición delicada, conectado a un ventilador mecánico en espera de un milagro.
Pérez indicó que se debe tener cuidado con los niños porque el setenta por ciento de los pacientes que atiende Aproquen son menores de 6 años y el 58 por ciento de los menores sufren quemaduras por líquidos calientes como: agua, leche, sopas, café o maíz nesquizado, y los accidentes se producen generalmente en la cocina.
Según el director médico de Aproquen lo mejor es no dejar solos a los niños, ni dejar sartenes con el mango hacia fuera en las cocinas.
También recomienda la fabricación de elementos de barrera para impedir el acceso de los niños a la cocina, al patio donde se quema la basura y tener la certeza de que después que se haya quemado esté apagada totalmente.
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