Como pionera de la danza folclórica en Nicaragua me siento orgullosa de ver que esta ocupa un lugar importante dentro de las actividades culturales del país. En estos días de patria e hispanidad abundan presentaciones de danza en los barrios, colegios, universidades, en el Teatro Nacional Rubén Darío y televisión.
Han proliferado grupos folclóricos de aficionados y profesionales; en las elecciones de las Indias Bonitas los chavalos se ganan puntos por lucir el traje folclórico o bailar danzas de alguna región del país.
Pero, veamos la otra cara del asunto: “profesores” de danza aprovechan y hacen gala de su analfabetismo folclórico, exterminando nuestras tradiciones y folclor, inventando y copiando de otros países la música, pasos, vestidos y adornos.
Exaltan el folclor-porno como en el caso del Viejo y la Vieja; ocultando los defectos de los pasos con vestidos enormemente, en fin haciendo desastres o queriendo cambiar la belleza de nuestras danzas únicas en Centroamérica.
No nos percatamos que llegará un día en que las nuevas generaciones parezcan extranjeras bailando con música nica.
Sé que existen orientaciones de parte del Gobierno para que en los diferentes centros de estudios del país se les inculque a los alumnos el interés por el conocimiento, estudio, rescate y conservación de nuestras tradiciones. ¿Pero de qué sirve esto?, si los encargados de que las orientaciones se cumplan, necesitan capacitarse primero.
También los medios de comunicación deberían de adquirir el debido conocimiento de las danzas folclóricas más importantes del país, a fin de que puedan orientar adecuadamente a la sociedad y sobre todo a los folcloristas.
Tenemos que respetar nuestro folclor, no podemos estar inventando a nuestro gusto y antojo. Que el folclor es evolutivo, no es estático, de acuerdo, pero sabemos el alcance de esta frase? No, no la sabemos.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B
