Luis Eduardo Martínez M.
Alcanzar mejores rendimientos productivos, obtener más calidad y poder maquilar el cacao en la búsqueda de mercados, son algunos de los desafíos planteados por productores de este rubro en el país, quienes lamentan el poco acceso al financiamiento para alcanzar sus metas.
“Es un tema que debemos retomar todas las organizaciones para exportar una materia ya procesada, puede ser licor de cacao o torta de cacao”, dice Pérez.
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“Hemos caído en una tendencia de baja producción”, advierte Rogelio Pérez Zamora, presidente de la cooperativa de productores identificada como Cacaonica, en el municipio de Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte, organización que aglutina a 363 socios que cultivan este rubro orgánicamente.
Según el productor, los rendimientos oscilan entre 6 y 8 quintales de cacao por manzana, por lo que en esa cooperativa “estamos capacitando a los productores y tenemos banco de material genético para mejorar la producción, porque estamos apuntando a crecer”.
“Tenemos que apuntar a sacar entre 18 y 20 quintales (por manzana) para que sea rentable y la familia del productor obtenga más recursos”, agrega Pérez, indicando que la baja en la producción obedece a la falta de financiamiento que “no solo lo vemos en el caso del cacao, sino que lo podemos ver en café, granos básicos y prácticamente el productor está trabajando de manera tradicional, sin fertilizaciones”.
SE REQUIERE FINANCIAMIENTO
Epifania Sánchez Marín, de la Cooperativa de Productores de Cacao Familias Unidas de El Castillo (Cooprocafuc), en Río San Juan, sostiene que esa organización requiere financiamiento por el orden de los tres millones de córdobas anualmente “para comprar el cacao y no quedar debiendo a los productores”.
Cooprocafuc tiene 148 socios, quienes cultivan 460 manzanas de cacao y tienen otras 300 manzanas de árboles en desarrollo. Sánchez dice que cada año venden 32 toneladas de cacao en oro y “estamos siempre luchando para alcanzar más volumen y calidad, porque de eso depende el crecimiento de nuestra cooperativa y de los socios”.
Una de las limitantes —refiere Sánchez— es que el financiamiento solo lo consiguen con microfinancieras “pero los intereses son bastante altos y los plazos demasiado cortos”.
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