En los menús internacionales, los hongos han adoptado una figura de relevo cada vez más protagónica. Es el sabor único para acompañar las comidas que le ha dado un espacio en la variedad gastronómica de muchos países. Hay una gran variedad de hongos, pero pocos son comestibles.
Corta los hongos en rebanadas y déjalos macerar durante una hora en una marinada hecha con un poco de vinagre balsámico, varios dientes de ajo machacados, una pizca de vino y una pizca de jugo de limón.
Al sacar los hongos de la marinada, sécalos ligeramente con una toalla de papel y después cocínalos en una parrilla por ambos lados durante 5 minutos. El resultado es exquisito, pues los hongos quedan jugosos y llenos de sabor.
Como si fuera poco, los hongos, además de transformar las comidas en un verdadero deleite gracias a su rico sabor, aportan un gran valor nutritivo a nuestra dieta.
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Su preparación no es tan complicada si seguimos algunas recomendaciones. Tienes que saber que los hongos contienen gran cantidad de agua, por lo que se encogerán notablemente durante la cocción. Además, tienen un sabor único que podemos realzar con un poco de mantequilla o aceite.
Los hongos son muy absorbentes, así que procura que el aceite o la mantequilla a usar sea de buena calidad pues podrían absorber la grasa.
Al pasarlos por agua pierden su sabor. Se recomienda limpiarlos con un paño húmedo o una toalla de papel.
El hongo más común es el champiñón. Existen muchas recetas preparadas con hongos, entre ellas: arroz con champiñones, salsa de hongos, pastas con champiñones, canelones de pollo y setas.
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