WASHINGTON/AP/EFE
Los problemas se harían más amplios mientras más dure el cese de operaciones. La licencia sin sueldo de más de una tercera parte de los empleados civiles federales podría significar demoras en el procesamiento de solicitudes de nuevas reclamaciones de discapacidad en el Seguro Social.
La pérdida de ganancias para negocios que venden al Gobierno. Problemas para los hoteles y restaurantes que dependen del turismo cerca de parques nacionales. Y cero paga para unos 800,000 empleados federales.
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El Senado de Estados Unidos aprobó ayer, con 54 votos a favor y 44 en contra, un presupuesto temporal que permitiría evitar el cierre parcial del Gobierno el martes y en el que ha sido suprimida la polémica exigencia republicana de privar de fondos a la reforma sanitaria promulgada por el presidente Barack Obama en 2010.
El proyecto legislativo volverá a la Cámara de Representantes, donde los republicanos son mayoría. Un grupo significativo de republicanos insistía ayer en oponerse a la financiación de la ley sanitaria, conocida también como Obamacare, lo que presagia un desacuerdo entre las dos Cámaras que hará imposible la aprobación de un presupuesto especial antes de que venza el plazo el 1 de octubre.
La propuesta del Senado recorta en un mes la autorización temporal de fondos, que antes abarcaba hasta el 15 de diciembre y ha quedado limitada hasta el 15 de noviembre.
La Cámara baja debatirá el fin de semana si introduce de nuevo la exigencia sobre la ley de salud o si acepta finalmente los términos del Senado, lo que permitiría evitar el cierre parcial del Gobierno federal.
Antes de votar sobre el contenido, el pleno del Senado aprobó dar por terminado el debate, votación que contó con el apoyo de 25 republicanos, quienes no siguieron la recomendación de sus compañeros adversarios de la reforma sanitaria, especialmente del combativo senador por Texas, Ted Cruz, que habían pedido votar en contra en un discurso el martes de 21 horas.
Ayer, más temprano, Obama urgió a la Cámara de Representantes a que actúe “responsablemente” y apruebe una ley presupuestaria que evite el cierre parcial del Gobierno, un cierre que, según dijo, “afectará a gente real” y muchos ciudadanos, entre ellos los militares, no recibirán sus salarios “a tiempo”.
“El mensaje al Congreso es este: No cierren el Gobierno, no tumben la economía”, enfatizó Obama, para quien “la sola amenaza de un cierre ya está teniendo un efecto sobre la economía” del país.
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