Naciones Unidas/EFE
Los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU aprobaron ayer por unanimidad el aseguramiento y la destrucción del arsenal químico sirio, una decisión histórica dirigida a sacar los gases venenosos del campo de batalla en la guerra civil de ese país.
La votación se realizó a las 20.16 (hora local) tras superarse el último escollo con la aprobación por consenso del plan de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) para la eliminación del arsenal químico sirio. En la sala estaban los jefes de la diplomacia de los cinco países permanentes del Consejo: el estadounidense John Kerry, el ruso Sergei Lavrov, el chino Wang Yi, el francés Laurent Fabius, y el británico, William Hague, entre otros.
EE. UU., Francia y Reino Unido, proponían un texto que invocara al Capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas, que abriría la puerta a sanciones o incluso el uso de la fuerza, a lo que se oponía Rusia. Al final se optó por hacer mención a ese Capítulo 7 pero sujeto a la aprobación de una segunda resolución, pero se establece que habrá “consecuencias” si el régimen sirio no cumple sus compromisos internacionales.
“En caso del incumplimiento se impondrán medidas bajo el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas”, que regula la imposición de sanciones e incluso el uso de la fuerza autorizado por Naciones Unidas, según el borrador. Además, condena de forma enérgica el uso de armas químicas por parte de Siria, en particular el ataque del 21 de agosto, como una violación del derecho internacional”, y determina que su uso es “una amenaza para la paz y seguridad internacional.
110,000 muertos y más de dos millones de refugiados, según estimaciones de la ONU, ha dejado la guerra civil en Siria que inició en marzo de 2011.
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