Lucía Navas
La población nicaragüense que dejó de vivir en condición de pobreza (general y extrema) entre 2005 y 2009 se calcula en 291,000, según estadísticas oficiales. Para conseguir ese resultado el Gobierno canalizó en ese período a través del presupuesto unos 140,496 millones de córdobas (alrededor de 5,600 millones de dólares).
Lo anterior refleja que unos 192,000 ciudadanos dejaron de ser pobres y unos 99,000 de vivir en pobreza extrema entre 2005 y 2009. En 2005, la población total era 5.4 millones de personas, de las cuales en condición de pobreza eran 2.6 millones de personas, de acuerdo a las estadísticas oficiales.
Significaba entonces que 48.3 por ciento de los nicaragüenses sobrevivía con un ingreso menor o igual a dos dólares, que es la base de ingreso con el que el Banco Mundial (BM) conceptualiza quién es pobre. Aquellos subsistiendo en pobreza extrema o con menos de 1.2 dólares se estimó en 17.2 por ciento de la población en 2005.
Los índices mejoraron los años posteriores, pero estos avances no han sido suficientes como para que Nicaragua deje de ocupar el segundo puesto como país más pobre de América Latina, después de Haití.
Oficialmente para 2009 logró reducirse “la incidencia de la pobreza al 42 por ciento y uno de cada siete nicaragüenses vivía en la pobreza extrema”, recoge el Plan Nacional de Desarrollo Humano.
La pobreza extrema se redujo 2.6 puntos porcentuales en ese período, de acuerdo a la Encuesta de Hogares sobre la Medición del Nivel de Vida 2009, del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
Al programa insigne se destina el próximo año 262.7 millones de córdobas de presupuesto. Para capitalizar a las familias campesinas empobrecidas, de las que habló el ministro, se asignan 128.2 millones de córdobas.
Esa partida refleja es una reducción de 5.3 millones de córdobas porque en el 2013 dicho programa recibió 268 millones de córdobas.
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¿CRECIMIENTO POBLACIONAL SE “COME” INVERSIÓN?
El diputado Carlos Langrand, de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), tiene otra lectura pues dice que la cantidad de los que dejaron la condición de pobres prácticamente fue la misma en relación con el crecimiento poblacional. Para 2009 la población total nicaragüense era de 5.7 millones de habitantes, indica el Banco Central de Nicaragua (BCN). Eso significa que desde 2005 hasta 2009 nacieron 292,000 nicaragüenses, que es casi la misma población que salió de la pobreza en ese período.
Basado en estos números es que Langrand cuestiona que pese a “los millones de córdobas y dólares que se han destinado del impuesto y de la cooperación internacional el éxito del que tanto se llena la boca este Gobierno no existe porque la tasa de natalidad se ‘come’ la reducción de la pobreza”.
“Quienes contribuyen principalmente son los mil millones de dólares de remesas familiares (que llegan al país cada año), eso sí ayuda a resolver el problema alimentario, de educación, de la población”, sostiene el legislador.
Agrega: “Seguimos teniendo un alto flujo de migración a Costa Rica, Estados Unidos y España, ahora a Panamá porque en Nicaragua no se generan los empleos que se necesitan, ni en la calidad que permita obtener ingresos para comer, pagar la educación de los hijos, por ejemplo”.
La meta oficial es reducir a 9.7 por ciento la tasa de pobreza extrema para 2015, refleja el nuevo Programa Económico Financiero (PEF) 2013-2016. No hay una meta de bajar el índice de pobreza general.
“La política social se continúa con el mejoramiento en la calidad y cobertura de la prestación de servicios de salud, educación, agua y saneamiento, protección social, seguridad alimentaria y vivienda digna de los más pobres, para lograr la maximización del impacto positivo”, expresó el ministro de Hacienda, Iván Acosta, en su presentación a la Asamblea Nacional del Presupuesto 2014.
Mantener un crecimiento económico y la macroeconomía estable y estimulando la inversión privada para generar empleos productivos y con ello la productividad, resume la presentación de Acosta sobre la base de los objetivos.
El economista Adolfo Acevedo ha mantenido el cuestionamiento a los últimos gobiernos que la inversión vía Presupuesto General de la República para los programas de combate a la pobreza “son insuficientes” a fin de obtener avances más rápidos y sostenidos.
Y es que el gasto destinado a las estrategias de mejoras sociales se mantendrá promediando el 15 y 17 por ciento del Producto Interno Bruto. Otros 4,100 millones de dólares entre 2014 y 2016 se destinaría a reducir la pobreza.
Para Acevedo “son alarmantes” las perspectivas presupuestarias de mediano plazo al señalar que no habrá mayores elementos esenciales del desarrollo.
“Desde 2005 advertíamos que se debía hacer un esfuerzo de desarrollo de gran envergadura para aprovechar plenamente la fase del bono demográfico y arribar a la fase de envejecimiento en mejores condiciones”, señaló.
“Hoy —expresó— se nos presentan las perspectivas presupuestarias para 2017, y lo que encontramos, a estas alturas, es que el esfuerzo que se requiere está muy lejos de siquiera haber iniciado, ni se prevé que inicie”.
POBREZA RURAL ES GRAVE
La mayoría de los pobres viven en las zonas rurales, muchos en las comunidades remotas donde el acceso a los servicios básicos todavía se ve limitado por una infraestructura muy limitada.
El diputado Langrand y Acevedo coinciden que es necesario evaluar los impactos de los fondos que se destinan y del diseño de los programas orientados a mejorar las condiciones de vida en el país, para determinar dónde no funcionan y estudiar nuevas estrategias a implementar.
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