CIUDAD DEL VATICANO/AFP
“Vine a pedirle al papa que promueva el diálogo en Venezuela. La Iglesia católica tiene la autoridad moral y el poder de convocatoria para ello, puede llamar a todos, independientemente del partido político”, expresó ayer a la prensa el líder opositor de Venezuela, Henrique Capriles, al término del encuentro privado que sostuvo con el papa Francisco en el Vaticano.
El papa argentino lo recibió en una sala anexa de la sala Pablo VI al término de la tradicional audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro, a la que asistieron unas 50,000 personas, entre ellas un centenar de venezolanos, que enarbolaban banderas de su país.
La profunda división política que reina en Venezuela fue el tema central del encuentro con el pontífice, quien acaba de nombrar como secretario de Estado de la Santa Sede al nuncio, hasta hace pocos meses en ese país, monseñor Pietro Parolin.
“Estamos convencidos de que la Iglesia es la institución moral que puede convocar el diálogo”, reiteró al mencionar al nuevo nuncio apostólico y al cardenal Jorge Urosa entre los posibles mediadores para acabar con las graves divisiones internas.
Capriles entregó al papa una serie de cartas escritas por venezolanos y recogidas en las cercanías de iglesias. La Iglesia católica de Venezuela advirtió que las cartas no fueron reunidas por autoridades eclesiásticas ni en recintos religiosos.
“Pedimos también a la Iglesia que interceda para que no existan presos de conciencia en Venezuela, porque en mi país hay presos políticos”, aseguró. Capriles encabeza una ofensiva diplomática con el objetivo de denunciar un supuesto fraude electoral en abril, cuando perdió las elecciones por una diferencia de 1.49 por ciento de los votos.
“Ojalá que nos ayude, que nos permita superar las divisiones y el lenguaje de amenazas”, aseguró Capriles, quien escribió tras el encuentro papal en su cuenta de twitter: “Nuestra Venezuela está en el pensamiento del santo padre”.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A
