Elba Gutiérrez
La familia Ortega Murillo pretende perpetuarse en el poder a través de acomodadas reformas constitucionales, que envía a un parlamento que responde a esos intereses mezquinos e injustos.
Tenemos una clase política a la medida del gobierno actual, una empresa privada que pareciera ser vocera oficial de la familia en el poder, un control gubernamental amplio de los medios de comunicación, un secretismo en la información para los periodistas y medios independientes y, por si fuera poco, los hombres y mujeres de prensa que no son afines al gobierno son amenazados, estrangulados económicamente y vigilados por la Dirección de Información para la Defensa (DID) del Ejército de Nicaragua, así como golpeados por la Policía Nacional cuando a estas estructuras del poder les da la gana.
En las reformas constitucionales que envió la pareja Ortega Murillo a la Asamblea Nacional se dice textualmente en el primer párrafo del artículo 60 que “Los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable. El bien común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la misma Tierra, que es nuestra Gran Madre; esta debe de ser amada, cuidada, regenerada y venerada. El bien común de la Tierra y de la humanidad nos pide que entendamos la Tierra como viva y sujeta de dignidad. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas”.
Este artículo no sería anticristiano, violatorio de nuestra naturaleza como criaturas creadas por Dios y en contra de nuestros principios cristianos si no expresara que la tierra es la “Gran Madre”, “digna de ser venerada”, entre otras cosas que tratan de confundir a la población con términos y corrientes esotéricas que pretenden alejarnos de Dios y del verdadero símbolo cristiano de la cruz.
Como cristiana para mí el gran creador de todo es Dios. A la Tierra hay que cuidarla, amarla y respetarla como parte de esa creación divina, igual que a todos los que habitamos en ella, pero no venerarla como a una divinidad.
Cito al respecto como un gran ejemplo de nuestra Iglesia católica a San Francisco de Asís, quien decía: “La creación es ante todo un don, una realidad recibida de aquel en quien tiene su origen. Dios creador y Padre de todos los hombres: creación que viene de Él y a Él volverá. Por lo demás, la Creación no es una realidad interna sino un mundo vivo que habla de Dios al hombre. En fin, la Creación engloba una realidad mucho más vasta que la “naturaleza”; porque el hombre mismo forma parte de esta creación, es una criatura más entre todas, aunque desempeñando un rol privilegiado como cocreador y continuador de la obra divina comenzada”.
El Gobierno tiene toda una estrategia contra el cristianismo y la divulga a vista y paciencia de todos, sin que nadie proteste. Celebrará este 7 de diciembre la Gritería falseando totalmente la devoción que los católicos tenemos a nuestra única Madre que es la Virgen María, pues lo hará con esas diabólicas estructuras metálicas que se exhiben en las principales vías de Managua. Con eso lo único que pretende es mezclar y desnaturalizar los verdaderos valores de un pueblo que ama al Señor. ¡Qué Dios bendiga y proteja a Nicaragua! La autora es periodista.