“Tengamos en cuenta el momento en que vivimos”

Pablo escribía a los Romanos: “Tengamos en cuenta el momento en que vivimos” (Romanos 13,11)... Estas palabras son actuales y hoy nos vienen muy bien para todos nosotros. Tenemos que pisar tierra, velar, para estar preparados y caminar siempre a la Luz del Señor.

PBRO. ÓSCAR CHAVARRIA

Pablo escribía a los Romanos: “Tengamos en cuenta el momento en que vivimos” (Romanos 13,11)… Estas palabras son actuales y hoy nos vienen muy bien para todos nosotros. Tenemos que pisar tierra, velar, para estar preparados y caminar siempre a la Luz del Señor.

Vivimos en momentos muy difíciles, tanto en el aspecto político, como social, laboral, económico, familiar, moral y aún religioso. Es precisamente en estos momentos, cuando más tenemos que tener los ojos bien abiertos porque: Fácilmente podemos caer en las trampas que siempre nos ponen para que sigamos creyendo que lo que necesitamos son mesías que lo arreglen todo. Sin el trabajo y el esfuerzo de cada uno de nosotros todo seguirá siendo lo mismo.

La crisis en que vivimos está poniendo en entredicho la justicia, la honradez y hasta la misma fe. No es solo una crisis económica, sino también es una crisis de valores humanos, éticos, políticos, sociales, familiares y religiosos.

Vivimos en momentos muy difíciles para la convivencia familiar, la cual es la verdadera escuela en la que aprendemos todos esos valores que dignifican nuestra vida y convivencia.

Vivimos en un ambiente en el que todo se mide por el dinero y eso está destrozando nuestro mismo bienestar y el bienestar de los más pobres y necesitados. El materialismo de la vida nos puede arrebatar los valores del espíritu y hacernos creer que solo somos un puñado de carne.

Nuestra fe se nos va debilitando cada vez más porque muchos de los que nos llamamos cristianos, dejamos de alimentarnos del pan de la palabra que es la fuente de la vida y el alimento que nos da luz y fuerza

La verdad es que en estos momentos se hacen realidad aquellas palabras de Jesús: “Los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz”, tal como Él nos lo advierte (Lucas 16,8).

Hoy día no podemos permitirnos el lujo de ir por la vida con los ojos cerrados, como si fuéramos unos pobres ciegos. Tenemos mucho que perder y son muchas las zancadillas que se nos ponen para herir nuestra vida y su dignidad. Ahora bien, “las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”.

Necesitamos, pues, estar bien despiertos, velar, abrir los ojos, tomar conciencia de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, hay que velar, estar despiertos. Hoy más que nunca “caminemos a la luz del Señor” (Isaías 2,5).

El mundo en el que nos ha tocado vivir está plagado de momentos difíciles; tenemos mucho que perder para arriesgarnos a caminar con los ojos tapados. ¡Cuidado! que, como dice el refrán: “Gallina no ve de noche”.

¡Cuidado! En este tiempo, Jesús llega y su venida debe llevarnos a una fe más comprometida, una fe capaz de cambiar de verdad nuestra vida, una fe que nos lleve a renacer, a ser hombres nuevos, como San Pablo nos dice: “Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que Él crea en la verdadera justicia y santidad (Efesios 4,24).

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