Hondureños entre asaltantes de Ayapal

Mientras las autoridades policiales aseguran que los hechos registrados en Bocas de Ayapal, Región Especial de Ayapal, jurisdicción de San José de Bocay, fueron causados por la incursión de doce delincuentes, entre los cuales había tres hondureños, que saquearon varios establecimientos comerciales, pobladores de la zona señalan que los desconocidos son miembros de una secta que llegaron “como endemoniados” pero sin armas a intentar robar.

Policías de Jinotega, cargan los restos de su colega Marvin Vílchez, muerto en Ayapal. LA PRENSA/F. RIVERA

Félix Rivera y Amalia Morales

Mientras las autoridades policiales aseguran que los hechos registrados en Bocas de Ayapal, Región Especial de Ayapal, jurisdicción de San José de Bocay, fueron causados por la incursión de doce delincuentes, entre los cuales había tres hondureños, que saquearon varios establecimientos comerciales, pobladores de la zona señalan que los desconocidos son miembros de una secta que llegaron “como endemoniados” pero sin armas a intentar robar.

Entre los delincuentes muertos durante la balacera había tres hondureños que residían en la zona de Parparsito, informó ayer la vocera de la Policía de Jinotega, comisionada Rosa María Herrera Chavarría.

Según Herrera Chavarría, los hondureños Efraín, Ismael y Enoc Almendárez Herrera de 32, 38 y 29 años, respectivamente, murieron en el intercambio de disparos con tropas del Ejército que llegaron en auxilio de los policías que enfrentaron a los asaltantes.

Los otros tres muertos fueron identificados como: Pastor Chavarría y Erick Chavarría, padre e hijo, ambos de Caño Negro, al norte de Ayapal; así como Abel Ramírez Tinoco, de 40 años, oriundo de Monte Cristo, Ayapal.

Anoche fueron enterrados los cadáveres de los seis civiles en una fosa común en el cementerio de Ayapal, a más de 160 kilómetros de Jinotega. Debido al avanzado grado de descomposición las autoridades decidieron enterrarlos en el cementerio del municipio antes de llevarlos a sus comunidades de origen que están a varias horas de viaje en pipante sobre el río Bocay.

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La llamada Coordinadora Guerrillera Nicaragüense (CGN) guardó distancia de los sucesos registrados el miércoles en la microrregión de Ayapal, municipio de San José de Bocay, departamento de Jinotega, donde cuatro policías y seis presuntos delincuentes murieron al intercambiar metralla.

“Continuamos reuniendo información al respecto, (pero) hasta ahora no hemos confirmado la participación de alguna agrupación guerrillera perteneciente a la CGN o a las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses Comandante 3-80 en estos hechos”, refiere un comunicado difundido a través de las redes sociales.

El comunicado suscrito por el llamado comandante insurreccional “Goyo Iglesia”, miembro del Consejo patriótico de la CGN, precisa que “la información preliminar que manejamos es que, una banda de delincuentes comunes sería la responsable de este incidente”.

LUIS EDUARDO MARTÍNEZ M.

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Darling Herrera, hija de Pastor Chavarría, fue una de las pocas parientes que se presentó a la estación policial de Ayapal para reconocer a su papá entre los muertos. La joven de 25 años, dijo que hace ocho años que no lo veía. No pudo reconocer al hermano porque no lo conocía.

Los policías voluntarios muertos son Marvin Vílchez Ponce, de 24 años, Juan Diego Chavarría, Jorge Alberto Vásquez Rizo y Alexis López.

“Los diez muertos, se produjeron durante un enfrentamiento entre un grupo delincuencial que se dedicaba a saquear varios establecimientos comerciales en Ayapal, Bocay, Jinotega y cuando fue llamada la Policía recibieron a balazos a los agentes del orden”.

“Los sujetos son ladrones y andaban pistolas y revólveres, armas de fuego que tenemos ocupadas”, declaró ayer el comisionado general Francisco Díaz, quien junto a la comisionada mayor Elizabeth Rodríguez estuvieron en el acto de ascenso póstumo del policía Marvin Vílchez, originario de la ciudad de Jinotega.

El policía Denis Rodríguez, del Grupo de Intervención Rápida (GIR), se recupera satisfactoriamente en el hospital Victoria Motta de Jinotega. Marlon Chavarría, miembro de la banda de asaltantes se encuentra en estado estable en el mismo centro asistencial al que no tuvo acceso LA PRENSA, debido a que el director del Silais, doctor Eduardo Canales, prohibió la entrada a los medios independientes.

AMENAZAN CON MÁS ASALTOS

Fuentes policiales dijeron a LA PRENSA que los asaltantes dicen ser miembros de la secta Mensaje de Restauración. No obstante el comisionado general Díaz enfatizó en que “son delincuentes que estaban asaltando dos distribuidoras comerciales y estamos investigando y buscando a los delincuentes en el lugar de los hechos”.

Comerciantes asentados en San José de Bocay confiaron su temor a LA PRENSA “porque los elementos que entraron a Ayapal, dijeron que le caerían pronto a Bocay y empezarían por la financiera que se encuentra en la cabecera municipal”.

Los comerciantes pidieron anonimato por temor a represalias de parte de los delincuentes. En tanto, el jefe policial de Jinotega, comisionado José David Jarquín, dijo que “la situación en Ayapal está tranquila, bajo resguardo de la Policía y el Ejército”.

SECTA RELIGIOSA

La población de Ayapal seguía consternada ayer por el enfrentamiento del miércoles, que empezó después de mediodía, sin embargo, las autoridades civiles del municipio insistieron en descartar que se trate de grupos delincuenciales o rearmados.

“No, nada que ver, son grupos de esa denominación religiosa William Bran”, dijo Martín Vásquez, alcalde de Ayapal, y agrega que es un grupo religioso “sin personería jurídica”.

El incidente comenzó a eso de las una del día de ayer (miércoles) unas 12 o 15 personas subieron “descontrolados de la mente completamente”, dice Vásquez, quien es parte de la comisión de Paz y Derechos Humanos que investiga estos sucesos.

El grupo de campesinos “endemoniados”, provenían de Montecristo y Parparcito, comunidades agrícolas campesinas que están a cuatro horas en pipante sobre el río Bocay. Algunos pobladores dicen que antes de entrar a los negocios el grupo hizo una oración.

VIOLENCIA

Antes de que ocurriera este enfrentamiento ya habían rumores de violencia religiosa en algunas comunidades rurales de Ayapal. En la comunidad mayangna de Saupí molieron a palos a dos muchachos e intentaron quemar vivo a otro hombre en otra comunidad.

Ramiro Valdivia, pastor de la Iglesia de Dios, dijo que se ha oído hablar de ese grupo religioso desde hace un par de años. “Les profetiza que Dios va a venir por ellos y les obliga a vender todos sus bienes”, dijo Valdivia, quien dice que no ha viajado a la zona donde estarían funcionando estos fanáticos religiosos “porque no nos podemos acercar”.

El obispo de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, lamentó el suceso y envió sus condolencias a los familiares de los policías caídos. “Tenemos que orar por la paz en Jinotega y reitero mi llamado al cese de la violencia, no es así que vamos a solucionar los problemas”.

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