Un miembro clave de la oposición siria afirmó el domingo que la decisión «final» de asistir o, en contrapartida, boicotear la Conferencia de paz convocada por la ONU y bautizada 'Ginebra 2', se tomará en los próximos días.
La coalición que agrupa a la oposición siria, cuya relación con los grupos rebeldes en el país se ha vuelto cada vez más conflictiva, afirma que asistirá a Ginebra el 22 de enero sólo bajo ciertas condiciones.
La fundamental es que el presidente Bashar Al Asad no cumpla ningún papel en el futuro del país, algo que Damasco rechaza.
«Se tomará una decisión final en una reunión de la coalición, a mediados de diciembre en Estambul», declaró en Doha a la AFP George Sabra, miembro de la oposición siria.
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, descartó una intervención militar en Siria y dijo que la negociación política es la vía para acabar el conflicto en ese país, según una entrevista publicada el domingo en el diario peruano La República.
«No existe ninguna opción militar. Sólamente a través de una negociación a nivel político es que realmente se puede poner fin a esta situación», indicó Ban en la entrevista.
El secretario general participó hasta el martes pasado en Lima en la XV Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
El responsable de la ONU exhortó a los rebeldes en armas y al presidente Bashar Al Asad a cesar sus acciones armadas, que se han cobrado hasta el momento la vida de 126,000 personas, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
«Insto a ambas partes a que detengan toda beligerancia», señaló el diplomático.
Ban Ki-moon expresó su preocupación por el hecho de que, además, se hayan producido en Siria «violaciones de los derechos humanos, que afectan la dignidad de las personas».
Resaltó que convocó la reunión especial en Ginebra el 22 de enero para debatir la situación de los derechos humanos, en el marco del informe de un comité de investigación de la ONU, que concluyó que el régimen sirio era responsable de crímenes de guerra.
El secretario general de la ONU trazó un panorama sombrío de Siria y dijo que «como consecuencia de la guerra, se han visto afectadas más de nueve millones y medio de personas, más de dos millones y medio han huído de su país y han buscado refugio en países vecinos».
El conflicto sirio comenzó en marzo de 2011 con una revuelta popular que se transformó en insurrección armada ante la sangrienta represión lanzada por el régimen.
Sobre el terreno, un alto comandante militar del Hezbolá libanés murió el domingo en Siria, donde el brazo armado del partido chiita apoya al régimen del presidente Bachar Al Asad, dijo a la AFP un responsable de seguridad libanés.
Otros dos combatientes de Hezbolá también murieron en combate y ya han sido enterrados en sus pueblos de origen, según los propios habitantes.
«Ali Bazzi, un alto comandante militar de Hezbolá, murió este domingo en una zona de combates», afirmó la fuente, sin precisar el lugar exacto.
Hezbolá combate a los rebeldes junto al ejército sirio, en particular en las cercanías de Damasco y en la región estratégica de Qalamun, en la frontera con Líbano.
Ali Bazzi era oriundo de Bint Jbeil, en el sur del Líbano, pero vivía en Saida, la gran ciudad de esta región libanesa. Estaba casado y era padre de tres hijos.