Un canal no merma la pobreza

Después de 99 años de operación continua y 13 desde que Estados Unidos le devolvió a Panamá los derechos plenos sobre el canal, el sector académico y em presarial de ese país coincide en que el impulso económico que genera la vía interoceánica no es suficiente para acabar con la pobreza. Por tanto, consideran que sería un error que Nicaragua fije sus metas de reducción de la pobreza en la construcción de un canal sobre su territorio.

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Lucydalia Baca Castellón II ENTREGA/CIUDAD DE PANAMÁ

Después de 99 años de operación continua y 13 desde que Estados Unidos le devolvió a Panamá los derechos plenos sobre el canal, el sector académico y em presarial de ese país coincide en que el impulso económico que genera la vía interoceánica no es suficiente para acabar con la pobreza. Por tanto, consideran que sería un error que Nicaragua fije sus metas de reducción de la pobreza en la construcción de un canal sobre su territorio.

“Somos el mejor ejemplo de que una obra de esta magnitud, aunque estimula mucho la economía, no es suficiente para erradicar la pobreza. Según el Gobierno todavía tenemos un 25 por ciento de pobreza, pero según los economistas esta afecta al 33 por ciento de la población”, señala el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón.

Y añade: “Somos el país con la peor distribución de la riqueza en el mundo, incluso peor que en Nicaragua, porque allá la mayoría está al mismo nivel, en cambio aquí tenemos gente millonaria de verdad y gente realmente pobre”.

DESARROLLO NO ES GENERALIZADO

Gordón reconoce que las actividades del Canal de Panamá han generado mucho desarrollo en algunas ciudades, especialmente en la capital. Pero en el resto del país abundan las poblaciones pobres, donde no llega esa generación de riqueza.

“Por eso los economistas insistimos en que no se debe ver a Panamá únicamente como un canal, sino que hay que desarrollar esas áreas. Y lo que queremos es que las ventajas que ofrece el canal lleguen a todos los rincones del país”, manifiesta el académico.

La Zona Libre de Colón es señalada como un ejemplo palpable de esas desigualdades. Dentro del enclave fundado en 1948 unas 3,000 empresas generan unos 30,000 empleos. Se ha posicionado como el área de libre comercio más importante del hemisferio occidental y el primer centro de acopio y distribución comercial del mundo.

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31.35 % proyecta el gobierno de Daniel Ortega que sea el grado de pobreza general en Nicaragua en 2018, año en que supuestamente culminarían las obras del canal. En 2009 era de 42.5 por ciento. Esto según el informe gubernamental Nicaragua Triunfa 101.

7.46 % se prevé sea la tasa de pobreza extrema, que en 2009 era de 14.6 por ciento. No hay cifras más recientes de la pobreza.

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Además de los 30,000 puestos de trabajo que ha generado en Panamá la ampliación del canal desde 2007, también se ha generado empleo en el exterior a través de la firma de contratos con empresas de varios países.

Entre los contratistas hay empresas nacionales y extranjeras. Los proyectos de dragado fueron hechos por empresas de Bélgica; la primera fase de excavación seca la hizo una empresa de Panamá, la segunda una de México, la tercera una de Costa Rica y la última que es la que está construyendo una presa de 2.3 kilómetros de largo está siendo ejecutada por un consorcio formado por empresas de España, México y Costa Rica”, detalla Ilya Espino de Marotta, vicepresidenta ejecutiva del departamento de ingeniería y administración de programas de la Autoridad del Canal de Panamá.

Adicionalmente, el trabajo más grande, que es la construcción de las nuevas esclusas, lo ejecuta un consorcio formado por empresas de España, Bélgica, Italia y Panamá.

Mientras que el diseño del proyecto fue realizado por una empresas de Estados Unidos que recibió apoyo de empresas de Holanda y Argentina.

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“Sin embargo, la provincia de Colón donde está ubicada es una de las más pobres de la costa Caribe y del país, totalmente opuesta a la ciudad amurallada con todos los adelantos que ha construido la gente de plata”, afirma Gordón.

Las desigualdades son atribuidas en primer lugar a que durante los 86 años en que el canal estuvo bajo la administración de Estados Unidos no generó mayores beneficios al país, y en segundo término a que “la gente que ha amasado fortunas es la que históricamente ha hecho negocios en torno a la actividad canalera, y estos en su mayoría son judíos, árabes y solo un pequeño grupo de panameños”, detalla Gordón.

EMPLEO ES UNO DE LOS POCOS BENEFICIOS

Tal es la situación que unos 10,000 panameños de las comarcas indígenas emigran cada año hacia Costa Rica a levantar la cosecha de café. Uno de los pocos beneficios que según los expertos recibe el ciudadano promedio es la generación de empleo.

Desde el inicio de las obras de ampliación del canal a la fecha ha generado unos 30,000 empleos. Actualmente laboran en las obras unas 13,000 personas, confirmó la vicepresidenta ejecutiva del departamento de ingeniería y administración de programas de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Ilya Espino de Marotta.

Los economistas reconocen que la actividad en torno al canal genera mucho empleo. Tanto así que a pesar de que se estima que más de 200,000 extranjeros trabajan en el país, en los últimos años la tasa de desempleo se ha reducido al 4 por ciento, lo que técnicamente es considerado empleo pleno.

No obstante, la calidad de este sigue siendo deficiente y al menos el 46 por ciento de los trabajadores está en la informalidad. “La mayoría vive del día y aunque hay una tabla de salario mínimo que se respeta, que es unos 419 dólares dependiendo de la actividad, estas personas no tienen seguro social, ni contrato de trabajo y el problema será a futuro”, alega el economista Adolfo Quintero.

El economista Quintero lamenta que la bonanza en el empleo y el crecimiento económico de Panamá no se compaginen con los niveles de reducción de la pobreza.

TAMPOCO EL CRECIMIENTO ERRADICA LA POBREZA

“A pesar que desde el 2010 Panamá registra los niveles de crecimiento económico más altos de la región, superiores al 10 por ciento la pobreza extrema solo se reducido en 0.2 unidades porcentuales y la pobreza general en 0.5 unidades porcentuales. En cambio en Brasil, Colombia y Costa Rica, donde el crecimiento económico ha sido menor, se han registrados niveles de reducción de la pobreza de hasta 2 puntos porcentuales”, detalla Quintero.

Según el Balance preliminar de las economías, publicado ayer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), este año la economía de Panamá crecerá 7.5 por ciento y en 2014 será siete por ciento.

En base a estas cifras Quintero asegura que son otros elementos, “y no un canal” los que contribuyen a la reducción de la pobreza.

“En el caso de Panamá los elementos focalizados para la reducción de la pobreza han sido los programas de asistencia, la transferencia monetaria que nosotros le llamamos la red de oportunidades, las becas y los programas de nutrición”, sostiene.

Para los economistas los elementos que “se deben atacar” son la informalidad en el empleo, la deserción escolar y garantizar que el recurso humano tenga la capacidad de absorber las nuevas tecnologías y aplicarlas al proceso productivo; en general garantizar mejor educación y salud para la población.

SERÍA ERROR FIJAR METAS SOLO EN CANAL

“Panamá ofrece muchas ventajas en cuanto a logística para que las empresas puedan instalarse, pero todavía presenta muchas deficiencias en cuanto a la preparación del recurso humano. Por tanto, no se puede señalar per se que con el crecimiento económico se resolverá el problema de la pobreza”, apunta Quintero.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá, José Luis Ford, reconoce que un canal puede ser una de las alternativas para sacar a un país de la pobreza, pero no debe ser la única.

“Es un grave error circunscribirse a una sola oportunidad. Por dos cosas: la esperanza que se le vende a un pueblo y la posibilidad de que no funcione. Entonces Nicaragua debe hacer lo mismo que ha hecho Panamá. Apostarle al canal, a la infraestructura, los aeropuertos, la producción agrícola, el turismo y todo lo que permita diversificar la economía”, aconseja Ford.

El empresario advierte del peligro que implica que Nicaragua venda el proyecto del canal como una tabla de salvación. “Porque imagínate la decepción de ese pueblo si el proyecto no sale, si el equipo que lidera el proyecto un día dice no va, o no conseguí los fondos, o si el estudio de factibilidad no permite la construcción. No se puede caer en el error de centrar todas las esperanzas en un solo proyecto”, insiste Ford.

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