Luis Eduardo Martínez
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Mientras la cosecha cafetalera está entrando a la etapa de máxima recolección en el departamento de Matagalpa, hay productores valorando si dejan caer el grano o lo cortan “a medias” con los obreros agrícolas para disminuir las pérdidas porque “los números no nos cuadran”.
Eso sostiene Aura Lila Sevilla Kuan, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat). De acuerdo con la dirigente gremial, los caficultores están operando bajo pérdidas considerando que el precio del quintal de café oro apenas alcanza los ochenta dólares, incluyendo los diferenciales, mientras los costos de producción oscilan entre 150 y 160 dólares en promedio.
Sevilla mencionó que antes el café estaba exento de cargas tributarias, pero, desde el ciclo pasado los cafetaleros deben aportar, al momento de la comercialización del grano, el tres por ciento de anticipo del Impuesto sobre la Renta (IR) y el uno por ciento de Impuesto Municipal.
Eso, sumado a la crisis generada por diversas enfermedades y plagas en las plantaciones, principalmente la roya, hacen inoportuna a la Ley de Transformación y Desarrollo de la Caficultura, aprobada este jueves por 64 diputados orteguistas.
Esa ley, que además ordena la creación de la Comisión Nacional para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura entraría en vigencia en enero, cuando los cafetaleros empiezan a comercializar el grano.
Según la presidente de Asocafemat, el Gobierno “lo que está haciendo en vez de ayudarnos es aumentando nuestras deudas en este momento”.
“No es el momento para que nos impongan más cargas tributarias y el Programa (Nacional de Transformación y Desarrollo de la Caficultura) tiene muchos vacíos y no viene a resolver nuestros problemas”, insistió Sevilla.
Explicó que en el país existen 44,000 caficultores, pero en la Conatradec solo dos tendrían participación.
Señaló que según la ley, los fondos para el sector serían administrados por el Banco de Fomento a la Producción, pero esa entidad “no ha tenido ningún impacto en el financiamiento al sector agrícola y eso nos crea escepticismo porque lo que se va a generar es una gran burocracia”.
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