Elízabeth Romero y Gloria Picón
El Ejército de Nicaragua mantiene silencio sobre la salida del jefe del Estado Mayor de esa institución castrense, mayor general Óscar Balladares, para asumir el cargo en la Comisión Técnica del Proyecto del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, para el cual fue designado el pasado 7 de noviembre a conveniencia de los intereses del presidente inconstitucional Daniel Ortega.
De acuerdo con fuentes extraoficiales “este descabezamiento” también se extendería a la Policía Nacional, con la designación del comisionado general Francisco Díaz, quien también fue delegado al igual que Balladares para esa comisión.
Ayer el segundo jefe de Relaciones Públicas del Ejército, teniente coronel Marvin Ortega, así como el mismo Balladares, continuaron sin responder a las llamadas telefónicas efectuadas por LA PRENSA.
INCONFORMIDADEN CONSEJO MILITAR
Fuentes extraoficiales confiaron a LA PRENSA que la disposición de mandar a Balladares a comisión de servicio ha causado “inconformidad” en el Consejo Militar y también en algunos cuadros intermedios de la institución castrense.
El general en retiro Hugo Torres, también lo cree. “Estoy seguro que hay (inconformidad), porque esto viene a alterar la vida institucional del Ejército, esto viene a alterar la carrera militar, ya nadie va a sentir seguridad sobre su futuro profesional, porque los oficiales van a saber que dependerán de la voluntad del dictador a través de su comandante en jefe o de manera directa el ascenso en grados y en cargos de cada uno de ellos; lo que se está introduciendo al Ejército son elementos de corrupción muy peligrosos”, reaccionó Torres.
UNA LECTURA POLÍTICA
El general en retiro consideró que “de confirmarse esto estaríamos ante un suceso que ameritaría una lectura de carácter político no militar-profesional, porque además de ser el segundo al mando, el general Balladares es un oficial con una trayectoria profesional muy sólida”.
Torres es del criterio que las afirmaciones del asesor presidencial Paul Oquist, que el pasado 7 de noviembre anunció la representación de Díaz y Balladares ante la comisión del Canal y el silencio del Ejército, “a mi juicio reafirma la veracidad de la información”.
“EL QUE CALLA OTORGA”
“El que calla otorga, siendo un asunto tan delicado, pues si fuera mentira debería la Comandancia del Ejército haber salido ya diciendo públicamente que es mentira para evitar especulaciones, ruidos internos en la institución dado que el general Balladares, siendo el jefe del Estado Mayor es primer oficial en la cadena de mando que tendría que ser considerado para suceder al actual comandante en jefe”, dijo Torres.
Y aunque otras fuentes consultadas que prefieren el anonimato coinciden con Torres en que en la sucesión del Ejército no es una ley escrita de que el jefe del Estado Mayor sea quien obligatoriamente le suceda en el cargo al comandante en jefe, este dice que “la tradición ha sido esa, desde que pasó a retiro el general Humberto Ortega”.
LA LÓGICA CON EL JEFE DEL ESTADO MAYOR
“¿Por qué tiene lógica esto? Porque el segundo jefe en el mando es el jefe del Estado Mayor y para llegar a serlo, tiene que cumplir muchos requisitos, tener muchos méritos, y se ubica en línea de sucesión inmediatamente después del comandante en jefe, es el primero que tiene que ser considerado”, explicó el general en retiro.
Y agrega que esto solo podría ser impedido por casos extremos, como enfermedad, comisión de delitos, entre otros.
Para Torres, el mayor general Balladares cumple con esos parámetros, pues resaltó la capacidad y preparación profesional del alto cargo militar. Según dijo, Balladares fue capacitado en centros de estudios superiores tanto en Nicaragua como en el exterior. También ocupó cargos de jefe muy relevantes en alguna de las mejores unidades del Ejército entre las que mencionó las tropas especiales. Y por ser “tropista” es muy usual que lleguen a ser jefes de Operaciones y del Estado Mayor como ocurrió con Balladares.
VARIAS PREGUNTAS
Torres señaló que con todo esto, el hecho de que el lógico sucesor del actual comandante en jefe general Julio César Avilés, salga hacia un cargo como el que se menciona en la comisión del Gran Canal “ya hay un interés político de Daniel Ortega de sacarlo de la línea de sucesión ¿Por qué? ¿Porque no confía en él políticamente?, me pregunto. ¿Porque considera que el mayor general Balladares es un oficial con criterio profesional con respeto a la Constitución? Otra pregunta que tendría que hacerme es ¿no está pensando Ortega en cumplir lo que la ley establece hasta ahora, de que el cargo de comandante en jefe se ejerce por cinco años y luego pasa a retiro?”.
Torres señaló que él se inclina a pensar que “por un asunto de confianza política y personal”, Ortega podría dejar en el cargo al actual jefe de la institución castrense, general Julio César Avilés, como lo hizo ya en el caso de la Policía con la primera comisionada Aminta Granera.
El general en retiro recuerda que en la propuesta de reforma del Código Militar, eliminaron la línea donde se establecía que el comandante en jefe no podría ser reelecto. A criterio de Torres, las reformas están pensadas para fortalecer el régimen dictatorial de Ortega, para darle más poder al estamento militar y de esa manera lograr una identificación entre la institución militar y su proyecto dictatorial.
Torres es del criterio que la permanencia de Avilés en el cargo de comandante en jefe enviará el mensaje de que “la consideración no será de carácter profesional para ascender en cargos en el Ejército, sino de afinidad política, por lealtad política. Por muy militar profesional que sea, sino demuestra lealtad política hacia Daniel Ortega, no va a ascender al cargo de comandante en jefe, ni al de jefe del Estado Mayor”.
NO LO CONSIDERAN LEAL
El general en retiro agregó que si están sacando del “juego” a Balladares, es porque no lo consideran “totalmente leal; no lo corren, lo ponen en cargo importante y quizá ganando más, pero para el cargo en comandante en jefe requieren un hombre totalmente leal”.
Torres también estimó que con esto Ortega “mata varios pájaros de un tiro, y saca del juego al mayor general Balladares”, que procede de la línea de tropas.
Torres califica a Balladares como “prestigiado profesionalmente, serio, que seguramente por tener ese carácter profesional no conviene a los intereses de Daniel Ortega”, y que lo más probable es que sirva para que se afiance la línea del sector de inteligencia en el Ejército.
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