Poca atención a la innovación

Durante el año 2013 los temas nacionales más importantes fueron la presentación de la iniciativa del Canal Interoceánico y las reformas constitucionales. Un ítem que no ha recibido ninguna atención ha sido la última presentación del ranking internacional de países en el tema de innovación. En el Global Innovation Index 2013 nuestro país ha caído 10 puntos en un año para terminar en la posición 115, ¡la más baja de toda América Latina! El índice global de la innovación se calcula a través de un gran número de indicadores, relacionados con el sistema educativo, la gestión pública, la creación y distribución de conocimientos, la infraestructura tecnológica, entre otros.

Durante el año 2013 los temas nacionales más importantes fueron la presentación de la iniciativa del Canal Interoceánico y las reformas constitucionales. Un ítem que no ha recibido ninguna atención ha sido la última presentación del ranking internacional de países en el tema de innovación.

En el Global Innovation Index 2013 nuestro país ha caído 10 puntos en un año para terminar en la posición 115, ¡la más baja de toda América Latina! El índice global de la innovación se calcula a través de un gran número de indicadores, relacionados con el sistema educativo, la gestión pública, la creación y distribución de conocimientos, la infraestructura tecnológica, entre otros.

Es preocupante que este acontecimiento no generó ninguna reacción entre los actores claves relacionados a este tema, como son Conicyt, universidades, autoridades públicas, gremios empresariales, etc. Nicaragua ha mejorado su clima de negocios, incrementando las exportaciones y la inversión extranjera directa; sin embargo, efectuando un análisis más profundo, nos damos cuenta de dos cosas: 1) el valor de las exportaciones depende en gran parte de las fluctuaciones de los precios internacionales para nuestros productos principales y 2) las inversiones extranjeras generan principalmente puestos de trabajo de bajo nivel académico.

Para contar con un desarrollo sostenible y creciente debemos crear un escenario diferente e innovador. Un país que no brinda atención al tema de la innovación se “autocondena” a un estancamiento de su desarrollo social y económico. Seguramente habrá gente que dice que la situación no es tan dramática, ya que “en nuestro país se pueden comprar prácticamente todos los últimos modelos de smartphones, televisores LED y 3D de 80 pulgadas, etc.”. Sin embargo, ni el consumo ni el copiar de una nueva tecnología es igual al desarrollo de la misma.

Para cambiar esta situación en Nicaragua, se hace necesario explicar en primera instancia qué se entiende por el concepto de la innovación. En su definición más simple, la innovación se describe como un cambio, que en lo general pretende llevarnos a un mejoramiento de una situación dada; por ejemplo, una mayor eficiencia en la producción industrial o en la gestión pública o un mayor nivel de bienestar de una persona o de una sociedad.

En lo general, la innovación es gradual. Este mejoramiento puede darse periódicamente; por ejemplo, la presentación de nuevas versiones de teléfonos celulares, bicicletas más ligeras y rápidas o transferencias bancarias por internet. Por otro lado, a veces se presentan “innovaciones radicales”; sin embargo, son pocos los momentos que estos tipos se manifiestan. Ejemplos clásicos son: el automóvil, el avión, la radio, la computadora personal y, por último, el mismo internet. Son acontecimientos que contribuyen a cambiar considerablemente nuestra sociedad.

Cabe señalar que dentro de la misma sociedad se pueden observar procesos de innovación en muchos ámbitos, no solamente en el tecnológico; por ejemplo, en el sistema educativo y en la gestión pública. En estos ámbitos es donde justamente Nicaragua presenta un estancamiento. Esto no se manifiesta solamente en la exclusión de varios sectores de la sociedad por parte de un gobierno de turno o en el deterioro de la institucionalidad, sino también en el estancamiento de la actitud de la población ante una gestión pública más transparente con un liderazgo democrático. En lo general se considera que no había muchos cambios durante los últimos setenta años.

En la educación, el estancamiento del desarrollo conceptual y metodológico se siente mucho más. Se supone que en este sector se “generen” niños y jóvenes con ideas y conceptos nuevos, con conocimientos frescos, con mentes y actitudes críticas e innovadoras; son elementos cruciales para formar verdaderos agentes de cambio en una sociedad. Desafortunadamente, la realidad es otra; el sistema educativo en Nicaragua no ha conocido muchos cambios y se ha quedado atrás en sus metodologías de enseñanza, en su capacidad investigativa y en sus relaciones con el sector privado.

Este último es muy visible en la comunicación prácticamente no existente entre el Inatec y la empresa privada, algo que incide negativamente en la creación de sinergia dinámica y competitiva que tanto se necesita en este país. La poca atención a la calidad de la educación, como un motor de la innovación, se debe al hecho que ningún gobierno de turno la consideró como prioridad, sobre todo en la formación básica y técnica. La atención está todavía más dirigida a la cantidad de niños y adolescentes en el sistema educativo y mucho menos a la calidad del mismo.

El órgano oficial para el fomento de la innovación es el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt), presidido por el vicepresidente de la República. Solamente una vez al año el Consejo se presenta al público en general a través de la “Semana de la Ciencia” en el mes de octubre, un evento que no recibe mucha cobertura periodística.

Las demás actividades actuales del Consejo son la instalación del Gobierno Electrónico de Nicaragua (Gobenic) y el inicio de un estudio para implementar el Sistema de Indicadores en Ciencia y Tecnología e Innovación en Nicaragua. De hecho, el Conicyt es una mesa redonda donde participan principalmente las entidades de Estado y algunas universidades.

El sector privado y la sociedad civil brillan por su ausencia, lo que significa una oportunidad perdida para difundir el tema de la innovación ampliamente en la sociedad nicaragüense. El tema de la innovación no podemos dejarlo solamente en manos de un consejo que funciona en la capital; el tema requiere la atención de manera sistémica de todos los actores públicos, privados y civiles en todos los niveles, justamente para evitar que sigamos bajando cada año en el ranking del Global Innovation Index. Otros países latinoamericanos, hasta en la misma región centroamericana, están tratando de subir anualmente en este ranking. Nicaragua no puede y no debe quedarse atrás. El autor es asesor de programas en Emprendedores Juveniles de Nicaragua.

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