Ja, ja, ja, ja… una cura divertida

Esa mañana las náuseas, dolores de cabeza, fatiga y quimioterapias dejaron de ser los temas de conversación en la sala de niños con cáncer del Hospital “La Mascota”. Fue hace diez años cuando un payaso vestido de doctor llegó para recuperar por un momento la alegría perdida en cada rostro de esa habitación.

Al reír se liberan endorfinas, lo que facilita la dilatación de los vasos sanguíneos reduciendo así la posibilidad de sufrir arterioesclerosis y activa los sistemas respiratorio, neurológico y cardiovascular.

Por Róger Almanza G.

Esa mañana las náuseas, dolores de cabeza, fatiga y quimioterapias dejaron de ser los temas de conversación en la sala de niños con cáncer del Hospital “La Mascota”. Fue hace diez años cuando un payaso vestido de doctor llegó para recuperar por un momento la alegría perdida en cada rostro de esa habitación.

El payaso de esa mañana fue bautizado como doctor Kelo-Kura y era la primera vez que con su profesión, hacer reír a los demás, aplicaba una terapia que en el resto del mundo la llamaban risoterapia.

“Hace diez años me propusieron este reto y lo tomé porque sí creo que reír cura el alma y el cuerpo”, comenta Roberto Aguirre, de 57 años, 22 de los cuales se ha entregado al arte circense en el país.

Antes del doctor Kelo-Kura, Roberto y su grupo de amigos payasos llegaban a los hospitales a divertir a los pacientes y familiares. Eran parte de un grupo de voluntarios de una organización cristiana. Pero la mañana que llegó especialmente a la sala de niños con cáncer fue distinto.

Estaba ahí. Frente a una docena de niños condenados a morir. “Estar frente a un niño con cáncer, y que encima de eso sabe que está enfermo y sabe que podría morir fue un gran reto”, recuerda Roberto.

Y así, cama a cama, niño por niño fue compartiendo parte de su don, hacer reír. “Tenía la información de los niños, de cómo la risa podría ayudarlos, animarlos, hacer que el dolor se fuera aunque sea por ese momento pero jamás me había enfrentado a una situación así. Y fue ahí cuando empecé a creer que la risa podría curarlos. Cuando vi que sus caritas tristes empezaban a cambiar y se pintaba una sonrisa en ellos, y ya no había dolor”, comenta Roberto.

Para el neurólogo Gerardo Alí Reyes, la risa tiene una función importante dentro del proceso de búsqueda de “estar bien”.

“Hay estudios serios que hacen ver que la felicidad está ligada a la salud y la risa genera un estado de felicidad. Solo el efecto de reírse, aumenta el ritmo cardíaco, baja la presión arterial y estimula todo el cuerpo. Esto es saludable”, valora Reyes.

La risa como medicina

Son diversos estudios los que demuestran los beneficios de la risa en el sistema cardiovascular, uno de ellos, aplicado por la Unidad de Cardiología Preventiva del Centro Médico de la Universidad de Maryland (EE. UU.). Dicho estudio demostró que las personas que han sufrido un infarto agudo de miocardio ríen hasta un 40 por ciento menos que las personas que no han sufrido ningún tipo de enfermedad cardiovascular. Para Reyes esto está más que demostrado. “Reír ejercita todo el cuerpo, lo oxigena y estimula las diferentes zonas del cerebro”, comenta.

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Se conoce como risoterapia a una estrategia o técnica psicoterapéutica que tiende a producir beneficios mentales y emocionales por medio de la risa. No se ha demostrado científicamente que cure por sí sola las enfermedades, pero en ciertos casos logra sinergias positivas con las curas practicadas.

Reír mucho de forma descontrolada puede ser un síntoma de una enfermedad llamada “crisis gelásticas”. Son una forma rara de epilepsia no convulsiva, más frecuente en población adulta joven quienes sufren de ataques de risa sin ningún estímulo. La razón está ligada a traumas en el hipotálamo.

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Esta misma institución académica practicó otro estudio en el que mantuvo a participantes en situaciones cómicas y de estrés, por medio de películas de distintos géneros.

Los resultados del estudio, que fueron publicados en el sitio oficial de la universidad y distintas revistas especializadas, demostraron que después de analizar la reacción fisiológica de cada participante, “la diferencia diametral arterial ente estas dos situaciones opuestas oscilaba entre un 30 y un 50 por ciento”, apunta el estudio.

El estudio indica que en el caso de las películas estresantes, las arterias se contraen dificultando el aporte sanguíneo y aumentando el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares, mientras que en situaciones cómicas, estas se dilatan, mejorando así la circulación de la sangre.

“Claro que podemos relacionar o referir que la risa es un indicador de buena salud, haciendo caso también a la definición de salud que realiza la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, valora Reyes.

Pero ¿la risa cura? Para Roberto y su personaje Kelo-Kura la respuesta es un rotundo sí.

“He visto a los niños durante estos diez años y antes de la terapia de risas están llorando, se ven afligidos, y cuando empiezan a reír todo cambia… No estoy diciendo que el cáncer desaparece, pero sus rostros y su estado de ánimo cambian y esto da satisfacción”, comparte Roberto.

Cuestión de actitud

La risa libera una serie de sustancias en el cerebro que dan la sensación de bienestar, sin embargo, simplemente reír no basta, de acuerdo con la opinión del psiquiatra Nelson García.

“Podemos ver la diferencia entre una persona con actitud positiva y otra con actitud negativa. La persona positiva marca la diferencia en materia de bienestar, tanto físico como emocional, y evidentemente son las que más ríen”, valora García.

Variados estudios demuestran que mantener una actitud positiva ante la vida mejora el bienestar emocional y para García “esto genera una buena salud”.

“Ver la vida distinta, no sufrir excesivamente por las cosas malas, tiende a mejorar el estado de ánimo, vuelve a las personas más positivas y las hace crecer y las vuelve más fuertes, así que si reírse de los problemas es sinónimo de buena actitud, entonces verdaderamente la risa es medicinal”, apunta García.

Además, reír, desencadena una serie de procesos en el organismo que permiten liberar endorfinas, lo que facilita la dilatación de los vasos sanguíneos reduciendo así la posibilidad de sufrir arterioesclerosis, y activa los sistemas respiratorio, neurológico y cardiovascular.

“Todos estos beneficios redundan en una mejor salud del corazón. Además, reír con frecuencia reduce la cantidad de hormonas relacionadas con el estrés y el nivel de óxido nítrico, que es un potente vasodilatador natural, además, la risa tiene la capacidad de estimular a los linfocitos que son las células que ayudan al sistema inmune a combatir a los patógenos”, comenta Reyes.

Para Roberto, el famoso doctor Kelo-Kura, la risa es parte del proceso de curación. “Un niño enfermo, en cualquier estado, se encuentra quebrantado física y emocionalmente y la risa levanta su ánimo y eso se percibe y se nota en su mejoría física”, afirma Roberto.

La terapia de la risa que aplica el doctor Kelo-Kura intenta llegar hasta el alma y las emociones de cada niño enfermo, incluso impacta en el estado de ánimo de los padres que cuidan a los niños. “Todos están vinculados al dolor y la tristeza y la risoterapia los saca, aunque sea por momentos, de ese estado, es ahí, en esos instantes que la risa puede curar”, dice Roberto.

Y al parecer, la ventaja en esta terapia la tienen los niños y es que, mientras más madura una persona, ríe menos, de acuerdo con Reyes.

“Todo tiene que ver con el desarrollo del cerebro y a los 21 años nuestro cerebro ya está maduro y es el momento cuando empezamos a reír menos”, explica Reyes.

En promedio, un niño sano ríe entre 250 y 350 veces al día, en comparación con un adulto promedio que ríe al día entre 70 y 90 veces.

Y usted, ¿cuántas veces ha reído hoy?

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