Los egipcios empezaron este martes a votar en el referéndum sobre una nueva Constitución, empañado por un atentado sin víctimas y convertido en plebiscito sobre Abdel Fatah al Sisi, jefe del Ejército y actual hombre fuerte del país.
Pocas horas antes de que abrieran los colegios electorales, una bomba artesanal estalló cerca de un tribunal de El Cairo sin provocar muertos ni heridos, aunque las ventanas y la fachada del edificio, en el barrio de Imbaba, quedaron muy dañadas.
La votación se llevará a cabo este martes y el miércoles en casi 30.000 colegios electorales diseminados por todo el país.
Tres días antes de la votación, Al Sisi, viceprimer ministro, ministro de Defensa y jefe del Ejército, dijo que se presentará a las elecciones presidenciales previstas este año sólo si «el pueblo lo reclama» y si las fuerzas armadas apoyan su candidatura.
El pasado 3 de julio, el Ejército derrocó al islamista Mohamed Mursi, el primer presidente democráticamente elegido de la historia del país.
Para justificar su golpe, Al Sisi recordó los millones de manifestantes que reclamaron el 30 de junio la dimisión de Mursi, al que acusaban de querer islamizar la sociedad y de no haber conseguido enderezar una economía al borde de la bancarrota.
Tras su derrocamiento, los militares instauraron un gobierno interino para que llevara a cabo una «transición democrática», cuya primera etapa es el referéndum sobre una nueva Constitución. El gobierno militar 'de facto' cuenta con un fuerte apoyo popular.
Desde el derrocamiento de Mursi, más de mil personas han muerto por la represión implacable del Ejército contra sus partidarios, en particular el movimiento islamista de los Hermanos Musulmanes, cuyos dirigentes han sido casi todos detenidos.
Al igual que Mursi, están siendo juzgados por incitación al asesinato de manifestantes cuando estaban en el poder y podrían ser condenados a la pena de muerte.
A pesar de la represión, los Hermanos Musulmanes, declarados «organización terrorista» por el gobierno, llamaron a boicotear el referéndum y algunos de sus miembros aún se manifiestan en las calles.
En su discurso del sábado, Al Sisi vinculó su llamamiento a votar masivamente a favor del «Sí» con su futuro político, asegurando que sería candidato sólo si el pueblo «lo pide».
El proyecto de Constitución que se votará en estas dos jornadas no incluye las referencias religiosas añadidas durante la presidencia de Mursi pero incrementa los ya amplios poderes del ejército.
Plebiscito
Al Sisi parece haber confirmado en su discurso del sábado lo que analistas y altos responsables ya presagiaban: el referéndum se presenta como un plebiscito sobre su persona, porque el nuevo proyecto de Constitución no presenta grandes cambios con respecto a la anterior ley fundamental.
Lo esencial del poder sigue estando en manos del presidente y el ejército continúa siendo el pilar del sistema. El Ejército desplegará 160,000 soldados para garantizar la seguridad de los casi 30,000 colegios electorales diseminados por todo el país, ante el temor de atentados, que se han multiplicado en todo el país, lo que puede motivar que muchos electores se queden en casa.
Desde el derrocamiento de Mursi se han producido muchos ataques, sobre todo con coches bombas contra miembros de las fuerzas de seguridad, reivindicados por grupos yihadistas vinculados a la presunta red terrorista Al Qaeda.
Desde la caída del también jefe militar Hosni Mubarak tras una revuelta popular a principios de 2011, después de casi 30 de poder casi absoluto, los egipcios han acudido en tres ocasiones a las urnas para pronunciarse sobre textos o enmiendas constitucionales.
