EFE/ Bloomberg News
La presidenta argentina, Cristina Fernández, culpó ayer a los bancos y otros grandes actores económicos por las maniobras especulativas en el mercado cambiario, en el que el peso argentino ha sufrido una fuerte devaluación en los últimos días.
Los precios al consumidor aumentaron tres por ciento en enero antes de la devaluación y la inflación se acelerará a más de 30 por ciento este año, según Lorenzo Sigaut, economista jefe de la compañía de análisis Ecolatina, que tiene sede en Buenos Aires.
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Fernández, de visita en La Habana para asistir a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, dialogó en Cuba con la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, sobre las “presiones especulativas sobre los tipos de cambio de los países emergentes”, según reveló la presidenta argentina en su cuenta de Twitter.
“Parece que algunos quieren hac
ernos comer otra vez sopa, pero además con tenedor. ¿Quiénes? Los mismos de siempre. Los que se quedaron con tus ahorros en el 2001 y te los tuvimos que pagar nosotros, con el (bono) Boden 12”, dijo Fernández.
La mandataria argentina sostuvo que “solo” a través de los bancos “se pueden hacer todas las maniobras especulativas de los mercados” con “la complicidad, claro, de grupos económicos, exportadores e importadores, entre otros”.
Esta es la primera vez que la mandataria argentina se pronuncia sobre los sobresaltos en el mercado cambiario, desde que el pasado viernes el Gobierno anunció una flexibilización en las medidas que restringen el acceso a la compra de moneda extranjera, puestas en marcha a finales de 2011.
MÁS DEPRECIADO
El peso argentino se ha depreciado más de un 34 por ciento en lo que va del año, más que en todo el 2013, cuando retrocedió un 30,92 por ciento respecto al dólar.
Un cartel colocado en la vitrina de Quintex, una ferretería del vecindario de Wilde, en Buenos Aires, muestra el efecto de la mayor devaluación del peso desde 2002. “Por respeto a nuestros clientes, este comercio permanecerá cerrado hasta que los proveedores fijen sus precios”, reza.
Otros comerciantes optaron por no esperar a ver los resultados de la depreciación de 15 por ciento de la semana pasada y subieron hasta un 30 por ciento los precios de electrodomésticos, productos electrónicos, vino y otros productos que no regula el Gobierno, mientras que los supermercados parecen respetar los acuerdos de precios de alimentos que se alcanzaron este mes.
Luego de la devaluación, el Gobierno monitorea los precios, dijo el 25 de enero el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
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