El número de familias afectadas por las intensas lluvias en Bolivia, que han dejado 44 muertos, subió este fin de semana a 33,700, según afirmó el viceministro de Defensa Civil, Óscar Cabrera, quien informó que los esfuerzos gubernamentales están concentrados en el departamento amazónico de Beni, donde tres localidades —Rurrenabaque, Reyes y Santa Rosa— están aisladas por la crecida de ríos y solo reciben asistencia con puentes aéreos.
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