Inés Izquierdo Miller
No hay un solo día que la palabra digital sea mencionada miles de veces, se ha convertido en un término de moda, y es la reina del baile cibernético, gracias a los sistemas informáticos basados en el sistema binario de numeración.
También existen muchos objetos que se manejan con los dedos, basta un toque mágico y nuestro celular o tableta nos despliega un mundo de oportunidades maravillosas.
Lo curioso es que el adjetivo digital se aplica a los diez primeros números entre el cero y el nueve, aunque la ingeniería informática apenas se vale del cero y el uno. La pregunta de rigor entonces sería por qué digital.
Ah, pues la respuesta nos llega desde el número de dedos de las manos, a través de las cuales aprendimos a contar con el sistema decimal de numeración.
Si nos remitimos al latín, el sustantivo digitus significa ‘dedo’ y digitalis es un adjetivo que designa el grosor de un dedo.
Por eso en la actualidad le decimos digital a aquello que se puede reducir a números dígitos y, en los últimos treinta o cuarenta años, a números binarios: cero y uno. La palabra no es nueva en el diccionario, pues desde 1846 la Academia la incluye para referirse a una planta cuyas flores tienen forma de dedal, y en la edición de 1914 ya aparece con el significado de ‘relativo a los dedos’.
Como ven los adelantos científicos y técnicos están renovando palabras que ya tenían o creando nuevos términos. Ese es el viaje continuo y maravilloso de este órgano vivo, que usamos todos para comunicarnos: nuestro idioma.
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