Adolfo Acevedo Vogl (*)
La actual crisis fiscal, reflejada en el anuncio de que el Estado será objeto de un severo programa de reducción del gasto presupuestado, tiene varios antecedentes:
1. En 2013 solo se logró colocar una reducida fracción del monto total de Bonos y Letras de Tesorería presupuestado para el año. Esto provocó un fuerte déficit en los recursos para hacer frente a los pagos de amortización de la deuda interna, porque estos se hacen, en gran parte, a cuenta de la colocación de nuevos títulos de deuda (nuevos bonos y letras de tesorería).
Posiblemente lo que haya ocurrido es que el INSS —principal adquiriente de estos instrumentos — venía obteniendo rendimientos demasiado bajos de dichos títulos, y la situación de sus finanzas, en el marco de las reformas a ser implementadas, quizá determinó la necesidad de invertir en otros instrumentos de mayor rendimiento, diferentes a los bonos y letras de tesorería.
2. La Ley de Concertación Tributaria (LCT) experimentó un claro fracaso recaudatorio. La recaudación de impuestos, en vez de crecer a la tasa proyectada del 15.3 por ciento, lo hizo 5 puntos porcentuales por debajo. Esto habría generado un fuerte déficit en la recaudación impositiva. El monto de este déficit habría sido el doble del que se produjo, si se hubiesen honrado los compromisos pendientes de devolución de impuestos.
Si fuese cierto que la recaudación de ingresos fiscales —la recaudación de impuestos más los ingresos no tributarios— ascendió a 44,000 millones de córdobas, esto implicaría un déficit de ingresos de 2,261 millones en relación a los 46,261 millones de córdobas presupuestados, y la relación ingresos fiscales/PIB, en vez de incrementarse desde un 16.5 por ciento en 2012 al 16.7 por ciento en 2013, se reduciría hasta un 15.9 por ciento.
No están totalmente claras las razones de este pobre desempeño recaudatorio, porque en términos de flujo de efectivo, el restablecimiento de la retención a cuenta del 2 por ciento sobre compras realizadas a empresas sujetas al Impuesto sobre la Renta, debía haber dado lugar a un incremento en la recaudación.
Posiblemente influyeron la complejidad de la nueva Ley, el apresuramiento con que se terminó de negociar y aprobar, sin asegurar una adecuada difusión, comprensión y apropiación de la misma, la disminución a la mitad de la tasa efectiva sobre dividendos y rentas financieras y una apreciación incorrecta de la caída recaudatoria que provocaría la eliminación del ISC sobre la importación de gran cantidad de bienes.
3. Para cubrir la brecha de recursos resultante de ambos factores (la masiva caída en la colocación de títulos y del fuerte déficit de recaudación) el Gobierno se vio forzado a efectuar importantes retiros de sus depósitos en el Banco Central.
Por su parte el Banco Central, para contrarrestar el efecto de estos retiros sobre las reservas monetarias internacionales, ha tenido que recurrir al apoyo de los bancos comerciales. Puede constatarse que estos últimos han aumentado de manera compensatoria los depósitos en el Banco Central de sus recursos de caja, y al sobre-encaje de sus depósitos en moneda local y extranjera.
4. Finalmente, la necesidad de drásticos recortes en el gasto presupuestado en 2014 se ve compelida por la necesidad de liberar recursos para hacer frente a: i) una revisión a la baja de la proyección de ingresos fiscales, ii) la necesidad de devolver los recursos retirados del BCN, iii) el pago de la deuda de los BPI, iv) las exigencias empresariales porque se aceleren las devoluciones pendientes del IVA, v) las masivas devoluciones del IR que resultaran de la disposición de la LCT de acreditar contra el pago mínimo del 1 por ciento las retenciones a cuenta del 2 por ciento.
(*)Economista
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