Javier Poveda/Salud
La llegada del verano invita a sacar las sandalias, los pantalones cortos y la ropa fresca para disfrutar del sol; sin embargo, es importante recordar que además del look debe cuidar el nivel de hidratación de su cuerpo.
Cuando su organismo se encuentra en un ambiente con exceso de calor o de humedad, ha realizado ejercicio físico intenso o no ha consumido líquido en un buen rato, puede sufrir deshidratación. Este concepto hace referencia a la alteración de agua y sales minerales en el cuerpo.
LOS RIESGOS
Estar deshidratado puede causarle desde molestias menores como dolores de cabeza, boca seca y mareo, cuando es en un nivel leve; hasta letargo y somnolencia, desvanecimiento, ojos hundidos y falta de volumen sanguíneo —que podría producir infartos cardíacos y muerte o daño cerebral permanente—, si se trata de deshidratación moderada o grave, asegura Ana Cristina Gutiérrez, asesora nutricional de Herbalife.
Adultos mayores, porque pueden experimentar una sensación de sed disminuida lo que provoca que no beban suficientes líquidos.
Todos somos propensos a sufrir deshidratación, según la especialista, por ejemplo niños, especialmente si realizan deportes organizados como el futbol o el atletismo.
Además de los adultos mayores, mujeres, especialmente las embarazadas “porque tienen una respuesta urinaria rápida a dosis pequeñas de líquido, por lo que muchas veces evitan tomarlo en muchas cantidades para no frecuentar tantas veces los servicios sanitarios”, dijo Gutiérrez.
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