Manchas de sangre en la tina de la camioneta robada, color roja, placa CH-19212, del transportista Humberto Díaz, así como huellas dactilares y de botas en el predio y la vivienda, son elementos que han dado la pista de un sospechoso de los cuatro que mataron al vigilante Rosalío Martínez Gómez y cargaron con 350 mil córdobas.
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El atraco ocurrió desde las 11:50 p.m., del jueves y se extendió hasta las 12:48 de la madrugada del viernes, cuando los criminales tras mantener como rehenes a la señora Vilma Elena Chávez y a sus dos hijas menores, huyeron en la camioneta de el transportista.
Díaz llegó a su casa y cuando se percató que había delincuentes dentro, dejó la camioneta y se fue a pedir ayuda cerca del lugar, momentos que aprovecharon los asesinos para huir en el vehículo del transportista.
Ayer un equipo técnico investigativo de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), de Managua, junto a un equipo de inteligencia efectuaba un intenso rastreo desde todas las unidades de Chinandega, León y Managua.
El comisionado mayor José Luis Cárcamo, segundo jefe policial de Chinandega, informó que la camioneta fue reportada a la 1:45 p.m., del viernes, 12 horas después del mortal atraco. El vehículo estaba en un sitio montoso del kilómetro 55, carretera al Momotombo, frente a la finca El Rosario en el municipio de La Paz Centro, León.

El forense Róger Pereira confirmó que el vigilante presentaba balazos en la parte superior del glúteo izquierdo con salida en la ingle, la (entrepierna) y un segundo impacto en la pierna derecha con fractura en la tibia y muerte por hemorragia interna.
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