Antes del inicio del torneo de beisbol superior, Río San Juan fue considerado uno de los equipos más débiles. Y lo es. Sin embargo, después de intercambiar golpes con Zelaya Central en su arranque, los fanáticos se entusiasmaron y se volvieron exigentes.
Primero sufrieron un no hit no run de parte de Gustavo Martínez, pero luego propinaron un nocaut.
Río San Juan, igual que Boaco, Madriz, Nueva Segovia y Zelaya Central, están entre los equipos aún en formación para pelear.
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El colmo es que tras ser barridos por el San Fernando hace dos fines de semana, algunos de sus jugadores debieron salir por la puerta trasera del estadio de San Carlos, por temor a ser agredidos. Luego el equipo se movió a San Miguelito, pero ahora volvió a casa.
“Uno entiende que el fanático no quiere ver perder a su equipo, pero debe comprenderse que este es un proyecto a largo plazo y que nos va tocar sufrir derrotas, pero que se está trabajando en el desarrollo de los jugadores”, dice el mánager Starling Soto.
Los Navegantes marchan con 4-12, balance discreto, pero al nivel de sus expectativas. Y sobre todo, mejor que el 2-14 que tenían a esta altura en el 2013. Ahora ofrecen más resistencia a sus oponentes, pero sus fanáticos desean que ganen más a menudo.
“El equipo ha peleado fuerte y seguro lo seguirá haciendo porque los muchachos están comprometidos con el proyecto, pero al final, nos gana la experiencia y el dominio de la técnica que tienen los demás equipos. Tenemos que trabajar más”, admite Soto.
Del plantel que debutó hace ya tres años, son pocos los jugadores que han mostrado un crecimiento muy visible. Erickson Bermúdez, Darling Rodríguez, Francisco Hurtado y Josué Ramos son algunos de los más adelantados. Los demás aún aprenden.
“Debido a que no hay torneos infantiles y juveniles, es difícil darle seguimiento a los jugadores jóvenes, pero la directiva y nosotros hacemos lo mejor que podemos para armar el equipo”, dice Soto.
No obstante, sus fanáticos desean triunfos pronto, a pesar de que objetivamente no se ha trabajado para ello. La clave será el seguimiento que se dé a los jugadores una vez que el torneo concluya. De lo contrario, ganar no será fácil.
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