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El entonces ministro del Interior francés, Manuel Valls, el 20 de noviembre de 2013, tras una reunión semanal de ministros en el Palacio del Elíseo, en París. Valls ha pasado ahora a ser primer ministro francés

Manuel Valls, un socialista nacido en Barcelona al servicio…

El nuevo primer ministro de Francia, Manuel Valls, nacido hace 51 años en Barcelona, encarna la concepción de una izquierda moderna y sin complejos, que le ha convertido en uno de los políticos más apreciados por la opinión pero más cuestionados por su propio campo.

AFP

El nuevo primer ministro de Francia, Manuel Valls, nacido hace 51 años en Barcelona, encarna la concepción de una izquierda moderna y sin complejos, que le ha convertido en uno de los políticos más apreciados por la opinión pero más cuestionados por su propio campo.

El presidente francés, el socialista François Hollande, que al llegar al poder en 2012 le confió la cartera del Interior, lo puso ahora a la cabeza de un gobierno que deberá enfrentarse a la crisis económica y devolver confianza a los socialistas tras la debacle que sufrieron en las elecciones municipales del domingo.

Valls se había enfrentado a Hollande en las internas del PS en 2012, pero solo obtuvo un 5% de los votos. Inmediatamente después se puso al servicio del ganador y se convirtió en responsable de comunicación de su campaña.

En el Gobierno no se ha cansado de expresar su fe en «el orden republicano» y su rechazo tanto de una «visión angelical» de la realidad como de la búsqueda a cualquier precio de buenas estadísticas en la lucha contra la delincuencia. Se diferenciaba así del conservador Nicolas Sarkozy, que había sido dos veces ministro del Interior antes de ser elegido presidente en 2007.

Hincha del 'Barça'

Valls nació en Barcelona el 13 de agosto de 1962, en una familia de artistas (su padre, Xavier Valls era un reconocido pintor catalán y su madre era suiza-italiana). Se nacionalizó francés a los 20 años, después de la elección como presidente del socialista François Mitterrand (1981-95), pero a menudo ha proclamado su «orgullo» de «estar al servicio de Francia», sin dejar de asumir su origen español.

Esa fidelidad no abarca al ámbito futbolístico, pues no vaciló en revelar que apoyaría al 'Barça' contra el París Saint-Germain (PSG) cuando ambos equipos se enfrentaron el año pasado en cuartos de final de la Liga de Campeones. Barcelona «es mi equipo, en un club que traspasa las fronteras», dijo.

Diplomado de Historia, su carrera política fue sin tacha -alcalde de Evry (barrio de París) en 2001, diputado en 2002, ministro del Interior en 2007- y se construyó en torno a un credo: la seguridad. En 2001 atribuyó la derrota de Lionel Jospin en la presidencial precisamente a su negativa a abordar ese «tema tabú» para la izquierda.

Como ministro, contó entre sus colaboradores con el criminólogo Alain Bauer, un exGran Maestro de la obediencia masónica del Gran Oriente que anteriormente había trabajado con Sarkozy. Otro amigo de juventud, Stéphane Souks, director de la agencia publicitaria Euro RSCG, fue su consejero de comunicación, un arte del que Valls domina todos los secretos.

Lanzó las Zonas de Seguridad Prioritaria (ZSP) para luchar contra la delincuencia en barrios determinados. Actualmente hay 80 ZSP, apreciadas por alcaldes tanto de izquierda como de derecha, por los refuerzos policiales que llevan a sus tierras.

Apoyo en el electorado de derecha

Valls se deja ver a menudo en los lugares donde se produjo un drama o un hecho impactante. Su despliegue de actividad suele ser a menudo comparado con el de Sarkozy. Una comparación que asegura que le molesta, aunque en privado le reconoce a Sarkozy el mérito de haber roto con la imagen de un ministerio «apoltronado y desconectado» de la realidad.

Esa estrategia le vale aplausos en las calles y fotografías en los medios y lo llevan a la cabeza de los sondeos de popularidad, con gran respaldo en el electorado de derecha. Según una encuesta publicada en mayo, un 41% de votantes de derecha aprobaban su eventual nombramiento como primer ministro, contra solo un 20% de simpatizantes de izquierda.

Valls, en efecto, ha irritado a muchos socialistas por sus exabruptos sobre los gitanos, sus disputas con la ministra de la Justicia sobre la reforma penal o la publicación de sus fotos (tomadas sin que él lo supiera, según asegura) en la prensa rosa junto a su segunda esposa, la violinista Anne Gavoin. Además, Manuel Valls tiene cuatro hijos de su primer matrimonio.

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