[/doap_box][doap_box title=»Expediente en la Fiscalía» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
“Solo le puedo confirmar que hoy llegó el expediente”, se limitó a referir el fiscal regional.
LA PRENSA publicó ese mismo día el testimonio del joven Israel Álvarez Sequeira, sobreviviente de la masacre, quien relató que su padre y sus hermanos fueron torturados antes de recibir los impactos de bala cuando estaban tendidos en el suelo boca abajo, con las manos atadas hacia atrás.
Ramona Sequeira, viuda y madre de las víctimas, quien clamó por justicia, señaló que el jefe de la Policía local le había informado que los asesinos de sus parientes estaban plenamente identificados.
Sin embargo, Sequeira indicó que tenía conocimiento de que solo una persona estaba detenida.
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Elízabeth Romero
La matanza de la comunidad Belén, en el municipio El Tortuguero, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), corre el riesgo de quedar en otra investigación inconclusa para la Policía Nacional.
Así lo estima el director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, quien señala que la masacre de cinco miembros de una familia liberal el 1 de marzo de 2014 se suma a otros hechos sangrientos, que a su criterio no están del todo esclarecidos por las autoridades policiales.
El primero de marzo fueron asesinados Exalón Álvarez y sus cuatro hijos Miguel, Henry, Denis y Exalón Álvarez Sequeira, sin que a la fecha se conozcan avances en las investigaciones policiales.
El defensor de derechos humanos recordó que no es la primera masacre que queda impune.
OTRAS MATANZAS
Carrión recuerda las diez muertes ocurridas en diciembre de 2013, en Ayapal, donde Vidal Obando Lira y Juan López Artola fallecieron en los enfrentamientos entre simpatizantes liberales y sandinistas después de las elecciones municipales en Ciudad Darío.
En julio del 2012, rememora Carrión, murieron Pedro Ramón Castro y Miguel Olivas, en la comarca Venado 2, en Pantasma, así como han muerto otros opositores y también secretarios políticos del partido de gobierno.
“Es una serie de sucesos violentos, si se abriera un expediente ahí estarían enmohecidos”, expresó Carrión. En su momento las autoridades han ofrecido resultados parciales sobre estos casos.
Al día siguiente del múltiple crimen, una nota oficial de la Policía Nacional en Managua informó que la matanza tuvo como motivación el robo, pero a la fecha no hay más datos sobre el crimen.
“Están matando personas, están muriendo personas con el agravante que no están esclarecidos, están quedando en la impunidad”, manifestó el defensor de derechos humanos.
PREGUNTAS SIN RESPUESTAS
En el caso de El Tortuguero estimó que hay más preguntas que respuestas: “¿Cuáles fueron las verdaderas motivaciones, cuánto se robaron?, ¿cuáles son los antecedentes?, ¿por qué la Policía se apresuró a calificar el crimen como un delito común?
Carrión dijo que el caso de El Tortuguero deja en entredicho “el modelo policial de exportación” y la propaganda de que Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica.
Para Carrión, el peligro es mayor cuando la Policía dice que el hecho fue cometido por delincuencia común, pues denota la peligrosidad de este tipo de grupos que planificaron la ejecución de cinco personas y siguen libres.
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