Ricardo Mayorga quiere alargar su agonía en el boxeo. El hombre que desafiaba al mismo deporte con un cigarrillo en la boca y una cerveza en la mano resucitó. El campeón interino del CMB, el mexicano Marco Antonio “El Veneno” Rubio, retó al púgil nicaragüense a un combate.
Ahora “El Matador” aceptó la provocación y se alista para subir al lugar que le dio fama y le hizo entrar en el armonioso reino de las bolsas millonarias: el ring, a inicios de julio.
El púgil azteca Marco “Veneno” Rubio (59-6-1) hace una semana lanzó a través de redes sociales el reto de pelear contra Mayorga.
Mayorga dijo que pelearía hasta por un dólar contra Rubio.
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Mayorga desea tragarse el mundo. Con su estilo desbocado e ingenioso para crear utopías salió otra vez a escena, lanzándole piropos de ofensa a su rival, y según cuenta, se enrumba el próximo fin de semana a Las Vegas con su entrenador, Joel Juda, papá de Zab Juda.
“Yo le doy cuatro o cinco rounds para noquearlo, ‘El Veneno’ es un peleador fácil y yo ya guanteé con él en mi preparación de la primera pelea contra Vernon Forrest”, indicó Mayorga.
Luego de tres años de no boxear, Mayorga está confiado en dar 160 libras de peso. Lo que pretende hacer no es solo un acto de valor y otro de soberbia, sino de lucha por sobrevivir económicamente, después que rememora los lapsos de desdén hacia el dinero. “Yo nunca he fallado en la báscula. Estoy pesando 174 libras de verdad, y bajar 14 libras no será difícil para mí”, aseguró el dos veces campeón del mundo, con un rostro que delataba gratitud por ir en busca de su tercer título.
Según “El Matador”, no tendría problemas para combatir frente a “El Veneno” Rubio en Los Ángeles, debido a que sus abogados entablaron una demanda con el promotor estadounidense Don King, por la suma de treinta millones de dólares.
Con 41 años, el brillo de Mayorga parece el de una estrella extinta, y aunque se aferra al tiempo en el que estaba en la cima mediática, ese fue un estado pasajero. Aún se resigna a verse como una escalera. “Yo puedo ganar”, dijo.
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