Jindo, Corea del Sur/ AP
El capitán Lee Joon-seok, de 68 años, ha dicho que esperó para emitir una orden de evacuación porque la corriente era fuerte, el agua estaba fría y los pasajeros podrían haberse visto arrastrados antes de que llegara ayuda. Sin embargo, expertos marítimos dijeron que podría haber ordenado a los pasajeros salir a la cubierta, donde habrían tenido una mayor oportunidad de sobrevivir, sin decirles que abandonaran el barco.
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El capitán y algunos miembros de la tripulación del transbordador que se hundió cometieron “actos imperdonables y homicidas”, dijo este lunes la presidenta surcoreana Park Geun-hye, al tiempo que aumentaban las críticas contra la manera en que su gobierno manejó el desastre.
Mientras los buzos seguían inspeccionando el interior del buque sumergido, la cifra confirmada de muertos aumentó a 86, según la guardia costera.
Unas 220 personas siguen desaparecidas. El capitán dijo inicialmente a los pasajeros que permanecieran en sus camarotes y esperó más de media hora para dar la orden de evacuación, mientras el ferri Sawol se hundía el miércoles. Para entonces la nave se había inclinado tanto que se cree que muchos pasajeros estaban atrapados en el interior.
En una reunión de gabinete, Park dijo que “lo que el capitán y parte de la tripulación hicieron es incomprensible desde el punto de vista del sentido común. Son actos imperdonables y homicidas”.
Park dijo que en lugar de seguir las indicaciones de un controlador de tráfico marítimo para hacer que los pasajeros escaparan, el capitán y la tripulación “dijeron a los pasajeros que permanecieran en sus habitaciones, pero ellos fueron los primeros en escapar tras abandonar a los pasajeros”.

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