
AFP
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, reiteró este martes a las autoridades de Kiev su apoyo frente a la amenaza separatista en el este del país alentada por Rusia y a las elecciones presidenciales del 25 de mayo.
«Se enfrentan a problemas enormes, incluso podría decirse a amenazas humillantes», dijo Biden a un grupo de parlamentarios que incluía a varios candidatos a la presidencia.
EE.UU «se mantiene al lado de Ucrania» de cara a la elección presidencial del 25 de mayo, que podría ser «la más importante de la historia de Ucrania», agregó el vicepresidente.
Joe Biden se había reunido anteriormente con el presidente interino, Olexandre Turchinov, y luego con el primer ministro, Arseni Yatseniuk. Biden garantizó al gobierno prooccidental de Kiev que EEUU estaba dispuesto a ayudar a la economía ucraniana que se encuentra en profunda recesión.
Esta visita de dos días tiene como objetivo exhortar a la «puesta en marcha urgente» del acuerdo de Ginebra, según un alto responsable de la delegación del vicepresidente.
El acuerdo firmado el jueves pasado por Ucrania, Rusia, EEUU y la Unión Europea, prevé, entre otros puntos, el desarme de grupos armados ilegales y la evacuación de edificios ocupados, tanto por los prooccidentales en Kiev como por los separatistas en el este.
Rusia, dispuesta a afrontar nuevas sanciones
En el terreno, cada uno mantiene sus posiciones y los insurgentes prorrusos pidieron durante el fin de semana a Moscú enviar tropas para proteger a la población, amenazada según ellos por los nacionalistas.
El lunes por la noche, los separatistas desplegaron a sus hombres, armados con fusiles de asalto, en los accesos a los locales de la comisaría de Kramatorsk, ciudad a medio camino de su bastión de Slaviansk y de Donetsk, capital de su autoproclamada 'república'.
EE.UU acusa a Rusia de manejar los hilos de la rebelión separatista en el este y amenaza con tomar nuevas sanciones contra Moscú.
«Es un camino sin salida», respondió este martes el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, en un discurso ante la Duma, la cámara baja del Parlamento. «Pero si aún así algunos de nuestros socios occidentales deciden tomarlo, no tendremos otra opción más que hacer frente con nuestras propias fuerzas. Y ganaremos», añadió.
Pocas horas después de la llegada de Biden, el secretario de Estado norteamericano John Kerry y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, se acusaron mutuamente de no hacer nada para aplicar el acuerdo de Ginebra. Kerry exhortó a Rusia a tomar «medidas concretas» y llamó públicamente a los separatistas a «evacuar los edificios ocupados ilegalmente», dijo Jennifer Psaki, portavoz del departamento de Estado.
Por su parte, Lavrov respondió que Washington debía convencer a Kiev para que respete sus compromisos y presionar para «evitar que algunos exaltador provoquen un conflicto sangriento». Denunció «la incapacidad y la falta de voluntad de las autoridades de Kiev de poner fin a los actos de violencia de Pravy Sektor (Sector Derecho)», grupo nacionalista paramilitar ucraniano.
El departamento de Estado estadounidense reveló el lunes unas imágenes entregadas por Kiev que muestran a separatistas armados en el este de Ucrania que son en realidad militares o agentes de los servicios secretos rusos. «No hay ni un solo militar ruso aquí», insistió el lunes ante la prensa Viacheslav Ponomarev, el 'alcalde' autoproclamado de Slaviansk, que el domingo pidió a Rusia el envío de tropas tras un tiroteo que dejó al menos dos muertos, e impuso un toque de queda.
En Lugansk, a unos 150 kilómetros más al este, los separatistas, que ocupan la sede de los Servicios de Seguridad (SBU), nombraron el lunes a un «gobernador popular» y decretaron la organización de un referéndum el 11 de mayo para determinar si la región debe seguir formando parte de Ucrania o proclamar su independencia, antes de pedir una eventual incorporación a Rusia.
La decisión recuerda la organización de la misma votación en Crimea el 16 de mayo, que desembocó en su adhesión a Rusia.
Por otra parte, las autoridades rusas prohibieron por un período de cinco años la entrada a Crimea del líder de los tártaros de Crimea, Mustafa Djemilev. El dirigente tártaro boicoteó el referéndum.
La decisión contra Djemilev tuvo lugar al día siguiente de que el presidente ruso, Vladimir Putin, firmara un decreto de rehabilitación de los tártaros de Crimea, pueblo que fue deportado por Stalin.
