Con este mismo título, el político y estadista georgiano Mijail Sakaashvili ha publicado un artículo en varios periódicos de Europa y las Américas, en el cual advierte la posibilidad de la guerra como consecuencia de la anexión de Crimea a la Federación de Rusia; pero sobre todo por el avance de esta potencia regional sobre Ucrania oriental, con el pretexto del gobierno de Vladimir Putin, en ambos casos, de proteger a las minorías de origen ruso.
Sakaashvili sabe de lo que habla. Él era presidente de Georgia en 2008, cuando Rusia le desmembró violentamente los territorios de Abjasia y Osetia del Sur, con el mismo pretexto de respaldar a las minorías rusas. Según Sakaashvili, debido a la impunidad con que actuó Rusia en aquella ocasión Putin se ha sentido animado ahora a arrebatarle a Ucrania la península de Crimea, y a seguir expandiéndose hacia el este ucraniano donde también viven minorías rusas.
Según el expresidente georgiano, el expansionismo ruso es como un cáncer al que Occidente no tuvo el coraje de aplicarle la medicina que se requería cuando Rusia se apoderó de Abjasia y Osetia del Sur, y lo trató con simples aspirinas. Ahora el cáncer expansionista de Rusia ha hecho metástasis, se extendió a Crimea, está atacando la Ucrania oriental y si no se le contiene puede expandirse a otros países que formaron parte de los imperios zarista y soviético —donde viven también minorías de origen y cultura rusa—, como Moldavia, Letonia y Polonia.
Sakaashvili compara esta situación con la de 1938, cuando Alemania se anexó Austria y la región checoslovaca de los Sudetes , con la misma excusa de que sus poblaciones eran de origen y cultura alemana. Después, esgrimiendo igual pretexto, la agresiva Alemania de Adolfo Hitler se tragó toda Checoslovaquia y avanzó sobre Polonia y Hungría en Europa oriental y central.
Mijail Sakaashvili, quien estudió en Ucrania y obtuvo allí su primer título universitario —y luego perfeccionó su formación académica en universidades de Estados Unidos—, ha exhortado a Occidente a no repetir ante el expansionismo de la Rusia de Putin la posición claudicante que mantuvo ante el de la Alemania de Hitler en 1938. Y al respecto recuerda Sakaashvili la célebre expresión sarcástica de Winston Churchil sobre los líderes, en aquel entonces, de Inglaterra (Neville Chamberlain) y de Francia (Edoard Daladier), quienes claudicaron ante la Alemania de Hitler y por medio del oprobioso Pacto de Munich aceptaron su expansión territorial, supuestamente para evitar un conflicto bélico de grandes dimensiones, que de todas maneras se desencadenó en peores circunstancias. Ellos tenían que escoger entre la deshonra y la guerra, y escogieron la deshonra. Pero perdieron la honra y de todas maneras tuvieron la guerra, expresó Winston Churchill.
Ahora, para contener la expansión de la Rusia de Putin Occidente debe aplicarle por lo menos la quimioterapia, dice Sakaashvili. “Eso significa que Occidente sentiría los efectos del propio remedio en el corto plazo, especialmente las empresas europeas. Pero, a largo plazo, esa dosis dolorosa es la única manera de ayudar a eliminar el cáncer llamado Putin”, sostiene el expresidente georgiano, quien se enfrentó valerosamente a la potencia militar rusa —inmensamente superior a Georgia— y fue dolorosamente derrotado por falta del apoyo occidental.
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