El fracaso escolar

Marta Díaz

El fracaso escolar se entiende cuando un estudiante no logra alcanzar un nivel de educación en la primaria, secundaria o la universidad, muchas personas se consideran fracasadas al no aprobar con éxito el curso escolar o se retiran antes de finalizarlo.

En la actualidad el fracaso escolar en la primaria está alcanzando cifras alarmantes.

En Nicaragua el índice de fracaso escolar se determina por el número de estudiantes que desertan de la escuela y los que reprueban el curso. Las causas del fracaso escolar pueden estar agrupadas por varios factores; los trastornos físicos o mentales pasando por los intelectuales, emocionales o pedagógicos, la baja autoestima por maltrato verbal y la falta de motivación del estudiante.

De igual manera, influye el ambiente del aula en el estado de ánimo del niño, las aulas de clase poco decoradas, tristes y con un aspecto poco higiénico no podrán retener al estudiante y será causa de una posible deserción escolar.

Un elemento preocupante es la mala alimentación, problemas en la salud como la anemia, desnutrición, la falta de higiene familiar, el cansancio físico, el desanimo, la depresión, la falta de interés por aprender provocada por una mala alimentación.

Pero el fracaso en la escuela también es generado por la falta de apoyo de parte del padre de familia, es común que en la actualidad la familia esté formada solo por la madre y los hijos, no cuentan con el apoyo de un padre que responda por ellos. De manera que la inestabilidad que viven muchos niños, causada por sus progenitores, afecta su estado emocional, y su aprendizaje por lo que tienen dificultades para concebir la escuela con alegría y entusiasmo.

También el sistema educativo a veces no permite a los docentes prestar la debida atención que el niño merece en función de sus necesidades debido a tener aulas supernumerarias. El ambiente escolar, el trato del docente hacia el niño no siempre es el más adecuado y el estudiante se desanima y se retira del centro.

No todos los docentes están capacitados para dar atención a la diversidad en el aula. Aunque el Gobierno se interese por brindar capacitación a los maestros, estos no ponen en práctica lo aprendido, otros se muestran apáticos y consideran que no necesitan aprender más de lo que saben, se resisten a mejorar en su forma de enseñar.

Los factores socioeconómicos y el desempleo, la pobreza extrema que viven muchas familias sobre todo en las zonas rurales es un factor que influye en el fracaso escolar.

Los padres y madres de familia aunque quieren que sus hijos se preparen, a duras penas consiguen para la alimentación, trabajan temporalmente en lo que encuentran, no tienen un empleo, ni salario fijo con qué hacerle frente a la educación de sus hijos provocando que haya deserción escolar.

Otro aspecto relevante es que el mercado laboral informal es más atractivo para los niños y jóvenes, quienes no se esfuerzan por prepararse, ante sus múltiples necesidades encuentran un trabajo sin haber obtenido título aun arriesgando su vida.

Ante este panorama se debe hacer hincapié en que no existen niños que sean malos estudiantes sino que se enfrentan a situaciones que no pueden superar. Tomando a tiempo las medidas necesarias de cara a identificar cuál es el problema que presenta el estudiante, buscando la ayuda adecuada sea médica o psicológica, la intervención de profesionales adecuados, compromiso de padres y madres a enviar diariamente a sus hijos a clases, promover entre los padres de familia una serie de hábitos higiénicos relativos a la alimentación, descanso y recreación a que el niño tiene derecho, procurar un entorno familiar adecuado que le permita fortalecer su autoestima.

También hay que destacar que es fundamental que se invierta mejorando la infraestructura de los centros escolares, entregar periódicamente paquetes escolares a los estudiantes de escasos recursos, coordinar con ONG programas de higiene y nutrición escolar, garantizar al menos en los centros escolares que tengan los servicios básicos en pro de la salud de niños, lo mismo que brindar a niños un trato amable, afectuoso para que no se sientan rechazados por el docente evitando maltratarlos. La autora es maestra de la ciudad de Diriamba.

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