Amalia Morales
Por la Suburbana se camina en lo oscuro. A la hora que la mayoría duerme y hace menos calor. Antes de las 5:00 de la mañana bajan y suben por esta pista, trotando y caminando, habitantes de San Judas, Villa Roma, Loma Linda y El Pilar, entre otros barrios aledaños, que ocupan esta vía de tráfico raudo y pesado para hacer ejercicios matutinos.
Maribel Avendaño vive en San Judas y sale a caminar todos los días por la Suburbana con su mamá Petrona Avendaño.
“Por salud”, contesta Avendaño a la pregunta de por qué camina en la Suburbana. Hace unos años le diagnosticaron diabetes y una de las recomendaciones del médico fue caminar.
Eso fue más o menos en el 2006. Desde entonces, madruga y a las 4:30 ya anda como una hormiga escalando los lomos de asfalto de la Suburbana.
En el trayecto se encuentra a 10 o 12 personas que visten como ella: zapatos tenis, short o licra, chaqueta de invierno —para sudar— y gorra.
POCOS ESPACIOS PÚBLICOS PARA HACER EJERCICIOS
En Managua son mínimos los espacios públicos en los que se puede hacer ejercicio al aire libre, por eso muchos pobladores han optado por ocupar algunas pistas en las salidas de la ciudad para trotar. La cuesta El Plomo, la Carretera Norte a la altura del Aeropuerto. También hay caminantes alrededor de la laguna de Tiscapa, uno que otro sube por la Avenida Bolívar en la zona del Hospital Militar, y muchos van a la rotonda de la Virgen, en Bello Horizonte.
Avendaño quien lleva tiempo trotando en esa vía, dice que este ejercicio matutino es vital para su rutina diaria. La carga de energía antes de ir al trabajo.
En el bulevar de la Suburbana algunos se detienen después de caminar y hacen un poco de gimnasia. Otros conversan. “Aquí he hecho mis amistades”, dice Avendaño.
Otros, además de socializar, se han tomado en serio la rutina de ejercicios y poco a poco se han integrado al club de atletas de La Virgen, que es parte de la asociación Máster de Atletismo y participa en eventos como caminatas y maratones nacionales. Melvin Álvarez dicen que hasta cuentan con algunos patrocinadores.
“Yo soy uno de los que participan en eventos”, dice Álvarez, al mismo tiempo que recomienda a la gente que trota en la rotonda caminar en sentido contrario al de los vehículos para evitar accidentes de tránsito.
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Maribel, quien es madre de dos y empleada de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, al principio trotaba. Pero, a partir de que comenzó a acompañarla su mamá, doña Petrona, a quien le diagnosticaron un problema en la rodilla, solo camina. Madre e hija caminan 45 minutos más o menos.
Avanzan por la Suburbana hasta el empalme con la Carretera Sur. Allí se devuelven. Por precaución con el tráfico pesado que circula por la Suburbana tratan de ir a la orilla del bulevar y en sentido contrario al de los vehículos que avanzan a alta velocidad por esa vía.
Hasta ahora no recuerda ningún accidente de tránsito, pero el peligro está latente.
DELINCUENCIA ES OTRA AMENAZA
Además del tráfico, los caminantes están amenazados por la delincuencia. “En este tiempo que he estado aquí ha habido dos intentos de violaciones y me he hallado a personas muy nerviosas que han sido asaltadas por el cementerio. Les quitan los zapatos, las chaquetas”, explica Avendaño.
Algo parecido ocurría entre los caminantes de la rotonda La Virgen. Melvin Álvarez, entrenador y fundador del club La Virgen, dice que al principio hubo asaltantes pero con el tiempo se calmaron.
Álvarez dice que la Policía hace patrullaje de vez en cuando por los alrededores de la rotonda, y eso también ha mejorado la seguridad en el sector.
A la rotonda La Virgen llega gente de barrios como Villa Progreso, Bello Horizonte, Santa Rosa, la Maestro Gabriel, Costa Rica, el Edén y Rubenia. Algunos vienen de lejos como el propio Álvarez quien vive en Altamira.
“Un poquito antes de las tres (de la mañana) vienen los primeros” caminantes, explica el entrenador, quien recuerda que los ejercitantes más antiguos llegaron hace 15 años.
FUNCIONARIOS PÚBLICOS TAMBIÉN SE EJERCITAN
En la actualidad, calcula que llegan unas 350 personas a lo largo de la mañana. El grupo es variopinto: amas de casa, empleados estatales, jubilados, estudiantes que se ejercitan antes de ir a clases. La mayoría llega a pie, pero también hay vehículos y motocicletas estacionados a los lados de la rotonda.
Entre los que caminan hay altos funcionarios como el recién elegido magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armando Juárez y el comisionado de la Policía Nacional, Francisco Díaz.
“Un ochenta por ciento de la gente que está viniendo es mandado por los médicos. Gente que padece de la presión, diabetes… y un veinte por ciento es gente que practica algún deporte” dice Álvarez.
Otra gran cantidad de caminantes se desborda al caer la tarde. Algunos van con sus hijos, quienes aprovechan para jugar en los juegos instalados en el patio de la rotonda. Desde hace unos siete años, se ha convertido en un sitio de ejercicios.
Muchos, después que acaban su rutina de caminar o trotar, suben las gradas hacia la escultura de La Virgen y allí hacen gimnasia.
Liliam Medrano, de 13 años, estudia en el colegio Teresiano, y esta semana reanudó sus caminatas en la rotonda. Acompaña a su papá y su hermano. Ella cuenta que prefiere estos espacios abiertos a un gimnasio. “Es mejor”, comenta sin dejar de caminar mientras le brota el sudor de la frente.
La escena de caminantes, en sudaderas plásticas, con cintillos, licra y pantalones cortos se repite en otras partes de la capital: en el sector del Aeropuerto, hay unos cuantos caminantes. Otros suben por la cuesta El Plomo o por los campos del Gadala María o del Centro Juvenil Don Bosco, tal vez no son miles, pero sí cientos los que como Liliam prefieren ejercitarse al aire libre.
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