Cocodrilos solo dejaron la cabeza

Una vecina de Garabito de Jacó, en la zona del Pacífico de Costa Rica, encontró la cabeza del peón de construcción nicaragüense Jesús Girón Romero, quien murió despedazado por cocodrilos mientras intentaba bañarse en el río Tárcoles, de esa localidad.

Un trabajador nicaragüense fue devorado por reptiles en un río de Costa Rica, a donde se lanzó en estado de ebriedad. LA PRENSA/ EFE

Josué Bravo

Una vecina de Garabito de Jacó, en la zona del Pacífico de Costa Rica, encontró la cabeza del peón de construcción nicaragüense Jesús Girón Romero, quien murió despedazado por cocodrilos mientras intentaba bañarse en el río Tárcoles, de esa localidad.

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  • “Cayó y nadó un poco, como a 150 metros río abajo. Ahí cinco o siete cocodrilos iban detrás de él y lo mordieron en sus piernas, sus brazos y lo mataron”.
  • Jason Vargas, guía turístico del río Tárcoles, Costa Rica.

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El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hizo el levantamiento judicial de la cabeza humana, para realizar pruebas de ADN que confirmen su pertenencia a Girón, de 32 años, quien en estado de ebriedad se tiró un clavado en el río, nadó y luego fue atrapado por un cocodrilo macho y una veintena más lo devoraron.

Girón residía en San José, la capital, pero desde hacía un mes laboraba en la construcción de la clínica de salud de Parrita, en Garabito, pero al llegar en estado de ebriedad lunes y martes fue despedido por sus patronos.

Cuando regresaba a San José, siempre en estado etílico, fue bajado por el chofer del autobús por armar escándalo, justamente en el puente sobre el río Tárcoles, reconocido por el avistamiento turístico de cocodrilos.

Aunque fue advertido por su compañero de trabajo y de tragos, Léster Pérez, así como vecinos de la zona; Girón se hizo un clavado a eso de las 4:30 de la tarde del martes, pero apenas su cuerpo cayó al agua, fue atrapado por los animales.

Jorge Matamoros, uno de los cruzrojistas que atendió la emergencia, dijo que fue impresionante cómo el nicaragüense era despedazado por más de veinte animales, donde un macho dominante tenía su cuerpo entre sus fauces y le daba vueltas sobre el agua, mientras el resto lo seguían para arrancarle partes del cuerpo.

Esa era la escena que sobresalía entre gritos de la gente y la imposibilidad de cruzrojistas y policías de acercarse al sitio para ahuyentar a los cocodrilos.

El guía turístico Jason Vargas dijo por su parte que al menos cinco cocodrilos lo mataron y el resto lo despedazaron. “Lo que vimos nosotros es que estaban pasando cocodrilos con partes de su cuerpo. Un cocodrilo de unos cinco metros llevaba como una parte de su brazo y otro más grande llevaba el torso”, relató.

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