Calvario de la violencia familiar

La madrugada del jueves 24 de abril no se borrará de la mente de Astrid Carolina Morales, luego que su expareja Moisés Javier García Pérez la agrediera verbal y físicamente, razón por la cual llamó a la línea 118 de la Policía Nacional.

Astrid Morales denunció maltrato institucional en su contra. LA PRENSA/ M. ESQUIVEL

Tania Sirias

La madrugada del jueves 24 de abril no se borrará de la mente de Astrid Carolina Morales, luego que su expareja Moisés Javier García Pérez la agrediera verbal y físicamente, razón por la cual llamó a la línea 118 de la Policía Nacional.

Horas esperó Morales, sin embargo nunca llegó la asistencia policial. Buscó protección con los familiares de su pequeño hijo, pues la Policía nunca contestó la línea de emergencias.

Sin embargo, el calvario de esta mujer apenas iniciaba, ya que las instancias del Estado no le brindaron la debida protección.

“El viernes tenía compromisos laborales, así que fui el sábado 26 de abril a poner la denuncia a la Comisaría de la Mujer del Distrito Uno”, relató Morales.

Al llegar a la Comisaría de la Mujer le tomaron la declaración y la remitieron al Instituto de Medicina Legal para que la evaluara una psicóloga y un médico forense.

Antes de salir de la Policía revisó su declaración y comprobó que estaba incompleta, ya que no se tomó en cuenta los mensajes de textos que envió el agresor a su teléfono móvil y las más de ochenta llamadas que hizo en un periodo de 24 horas.

“No lo tomaron como acoso porque según la Policía no habían ofensas. Tampoco me entregaron copia de la denuncia”, lamentó Morales.

INDOLENCIA TOTAL

Al llegar a Medicina Legal a las 12:00 del mediodía, el vigilante le dijo que ya no estaban atendiendo, pese a que el cierre de operaciones es hasta la 1:00 de la tarde.

Tuvo que esperar más de tres horas para que el médico forense la atendiera y de mala gana. Tampoco le entregaron acta de su denuncia.

Al presentarse el día lunes 28 de abril al Distrito Uno policial no le pudieron realizar el test psicológico, ya que no se encontraba el oficial que la atendió el sábado y su agresor no pudo ser notificado de la denuncia porque los policías no tenían cómo movilizarse.

Morales lamenta que el sistema judicial y policial revictimiza a las mujeres y no les brinda protección, como en su caso, que lleva dos semanas pidiéndola sin éxito.

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