Hay que actualizar la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rodrigo Peñalba, plantea el maestro esteliano Norlan Enrique Gutiérrez Benavides, porque su enseñanza se encuentra anclada en el clasicismo que implementaron los cubanos en los años ochenta.
Conocido por ser un hábil dibujante del realismo, Gutiérrez Benavides también ha trabajado la pintura, asimismo experimentado con la fotografía intervenida y escultura contemporánea.
Egresó hace siete años de la Escuela de Artes Plásticas Rodrigo Peñalba; por una de sus obras recibió el Primer Premio en el Cuarto Certamen de Artes Plásticas León Santiago de los Caballeros. Años después una Mención de Honor en el Certamen de Pintura Carlos Montenegro, del Banco Central de Nicaragua.
Atraído por la Escuela Superior de Arte Espira-Espora, recibió talleres de crítica, escultura y vídeo; y se integró al proyecto Rapaces (Residencia para Artistas Centroamericanos), espacio donde se cuestiona las relaciones del arte y el poder.
DE SUEÑOS Y REFLEXIONES
Su formación en estas dos escuelas lo ha llevado a tener una visión más integral de ambas, y ser a la misma vez maestro de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y de la Escuela Regional de San Ramón en Matagalpa. Así, instructor de dibujo y pintura del proyecto Jóvenes Creativos de Espira-Espora.
Como artista ha participado en numerosas exposiciones de arte contemporáneo, la reciente con el grupo Espira-Adrede en la exposición Dibujos, realizada en galería Códice.
¿Qué has logrado con el dibujo?
En el dibujo encuentro cualidades de sutileza y subjetividad, carácter e intencionalidad. Y con los trazos del lápiz un juego perceptivo que muestra indicios de cuerpos modificados por la luz y las sombras.
Expuso una serie de dibujos en Galería Códice, donde trato sobre la trasformación del cuerpo con ideas futuristas, vistas desde las malformaciones, gorduras, el confort. Entre esas obras están las tituladas Cachorro, Sirena, y Codo.
Es importante empaparse de las formas de pintar y dibujar, para luego enfocarlos a otra dirección. A uno le enseñan técnicas para dibujar, pero no a pensar. Cada quien tiene que buscar su propia forma de dibujar en concordancia con sus ideas.
Claro, la parte negativa es quitarse un montón de vicios de representación que ha sido un poco arduo para mí, porque aprendía a dibujar bien, y a pintar bien; ahora eso me persigue cada vez que quiero hacer un trabajo, ahora tengo que escoger lo que me sirve y lo que no.
Como artista, ¿qué hacés para lograr sensibilizar al público?
Parto desde la misma pintura, el dibujo, escultura, las cosas que ya sabía. En mi caso hay dos tipos de trabajo: el primero enfocado en lo político, el otro más intimista y contemplativo.
Y trato de plantear un proyecto a largo plazo, no de una exposición, sino de un cuestionamiento del cuerpo mismo como tema. Por lo que ahora trabajo con la fotografía y el espacio público. Estos parten de mis sueños, de mis locuras, alucinaciones, coherencias y reflexiones de lo que vivo de mis experiencias.
¿Ahora, en qué trabajas?
Doy clases en el Centro de Cultura en San Ramón, Matagalpa, junto al escultor Salvador Gutiérrez, y el dibujante Marlon González, y les diseñé un pénsum de arte avalado por el Instituto Nicaragüense de Cultura.
En este nuevo local, que contará con un museo y una biblioteca virtual, realizaré en julio una exposición personal de mis obras; en ella voy a hablar de mi proceso artístico.
ENTRE DOS ESCUELAS
Has sido maestro en escuelas que no comparten el mismo modelo de enseñanza. ¿Cómo ha sido tu experiencia?
Cuando egresé de la Escuela de Artes Plásticas Rodrigo Peñalba llevaba dos años en la Escuela de Arte Superior Espira-Espora; estos últimos estudios me dieron otra visión del arte más actual, del que busca generar reflexión y significados en las obras.
Esto me generó conflictos al inicio, porque los profesores de la Peñalba se oponían a los talleres de crítica, extra-escuela; ahora siento que hay más apertura, porque el profesor Ricardo Morales se preocupa por promover una escuela más contemporánea.
¿Han realizado algunas exposiciones para salir de la academia?
Sí, el año pasado, la Escuela Nacional de Artes realizó una sobre el tema de la llanta como idea en las artes; estos trabajos demostraron una falta de conocimiento de los lenguajes más actuales porque las obras estuvieron dirigidas a las formas académicas. Falta mucha conceptualización de los trabajos.
¿Y qué opinión tenés de la antigua Escuela de Bellas Artes que dirigió Rodrigo Peñalba?
Esta era una escuela del arte moderno que pudo haber sido más actual. Él se regresó un poco del expresionismo al impresionismo. Luego vinieron los Praxis, y los Artefactos. En los años ochenta unos profesores cubanos trataron de actualizar el pénsum, y lo atrasaron al clasicismo. Esta es una cosa que cuestiono mucho.
Ahora estoy contento porque hemos entrado a un proceso de actualización de la escuela, aunque sea incipiente. Para julio se hará un diplomado de arte contemporáneo, y compartirán sus experiencias los artistas Cristina Cuadra, Torres, Marisa Tellería, Raúl Quintanilla y la doctora María Dolores Torres.
De los talleres de Espira-Espora ¿cuál es tu reflexión?
Esta escuela cuenta con diferentes proyectos educativos y he sido parte de Jóvenes Creativos. He recibido talleres con gente especializada en sicopedagogía para ver qué aspectos, tantos formales como conceptuales implementar.
También han dado cursos específicos del dibujo ilustrativo, artístico y de pintura, pero con mensajes. Y el año pasado dimos un taller de vídeo, pero con guiones basados en las propias experiencias que generan significados.
uestras 2006: Exposición colectiva de vídeo, Galería Códice y Cinemateca Nacional. 2009: Exposición itinerante La Forma Equivalente en Centroamérica. 2009 Paranoia. Exposición Personal, Galería Espira. 2011 Exposición de TACON, Galería Códice. 2014
Exposición de Arte Contemporáneo (Espira-Adrede), Centro Cultural Norteamericano Nicaragüense. Y Exposición Dibujos (Espira-Adrede), Galería Códice.
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