no solo está en juego la privacidad…
Un artículo sobre los amoríos en el trabajo publicado en la BBC de Londres pone los elementos de este tipo de relación en la balanza. En principio, la gran necesidad es erradicar dos mitos sobre los romances de oficina: no es posible mantenerlos en secreto y siempre existe un juego de poder cuando las dos personas no están al mismo nivel.
Si se trata de una relación coercitiva, seguramente viola las políticas de la compañía y la expone a una demanda por acoso sexual. Incluso si los empleados están juntos por propia voluntad, aquel que tenga el rango jerárquico superior retendrá algo de poder, sostiene Hilary Pearl, directora de Pearl Associates LLC, una empresa de asesoramiento y consultoría de organizaciones con sede en Old Greenwich, Connecticut, Estados Unido.
Aún peor: ¿qué sucede cuando la pareja se separa? Las relaciones que comienzan con afecto y respeto pueden terminar de una manera muy diferente, con resultados desastrosos, señala Pearl.
Si bien Pearl dice que el sexo no afecta los problemas éticos en torno a los romances de oficina, advierte que la mujer puede tener más que perder. Sin importar si ella es la jefa o la empleada, la mujer tiene una barrera más que vencer y corre un riesgo mayor de dañar su imagen, la seguridad de su empleo o el progreso de su carrera, comenta.
LA SOLUCIÓN
Entonces, ¿cómo se enfrentan estos desafíos? La mejor solución es evitarlos. Haga su mejor esfuerzo para no involucrarse de forma romántica con otros en su línea jerárquica.
Si lo hace, considere seriamente mudarse a otro departamento, e incluso a otra compañía. Usted corre el riesgo de dañar no solo su carrera sino la de sus demás compañeros de trabajo.
Pocas veces un romance de oficina afecta solo a la pareja involucrada: afecta a los colegas, al departamento y a toda la organización, sobre todo si es una relación jerárquica, dice Pearl.
Algunos departamentos tienen políticas para prevenir insinuaciones de jefes hacia empleados e incluso prohíben las relaciones afectivas en el trabajo.
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