Blanco + luz = ¡Calidez!

Es un tono que aporta luz a las casas que no tienen buena iluminación natural. El blanco de los interiores de las casas aporta elegancia, frescura, pero sobre todo limpieza.

 

 

Agencias  DECO

Todo depende de su estilo Es un tono que aporta luz a las casas que no tienen buena iluminación natural. El blanco de los interiores de las casas aporta elegancia, frescura, pero sobre todo limpieza.

[doap_box title=»Consejos a la vista» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Si el blanco es un color que no pasa de moda, la elección no es fácil. No conviene elegir el blanco para la habitación más frecuentada, porque tendrá más dificultades en mantener limpias las paredes.
Para evitar un ambiente de hospital, poco acogedor, se debe pintar una pared de color cálido oscuro para que aporte mayor intimidad. Por la noche, las lámparas pueden tomar el relevo, y son muy adecuadas para crear una atmósfera más dinamizadora, en función del tipo de habitación y de su uso.
El último secreto es la luz. La luz natural es fundamental, por lo tanto hay que sacarle el máximo de partido. Conviene utilizar tonos claros, concretamente en la pared enfrente de la ventana y en la pared donde está situada la ventana. El blanco es el must para reflejar la luz.[/doap_box]

Según el sitio hogartotal.imujer.com se puede jugar con los degradados del blanco en el conjunto de la decoración. Marfil, gris, dorado, gris perla, blanco roto, todos estos tono aportan matices muy sutiles a una decoración ciento por ciento blanca. El blanco se adapta bien a todos los estilos de la decoración: zen, rústico, campestre, sofisticado, contemporáneo, entre otros.

Esta tonalidad es ideal para dar sensación de espacio, pero cuando se utiliza solo puede crear un espacio vacío e infinito. El blanco no forma parte del círculo cromático, y compensa su ausencia de pigmentación realzando la luz y el espacio.

Jugando con los materiales en una decoración blanca, es posible ofrecer a una estancia tranquila o a un dormitorio una impresión de pureza y de relajación total. Incluso si el blanco es un color que no pasa de moda, la elección no es fácil. No conviene elegir el blanco para la habitación más frecuentada, porque tendrá más dificultades en mantener limpias las paredes.

Puede divertirse con objetos de decoración y pinceladas de color sin salirse de los tonos claros y cálidos como el beige o el verde claro.

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