Roberto Petray dejó atrás aquel viejo chaleco que lo acompañó por décadas en su lucha por los derechos humanos. Ahora Petray viste de saco y corbata. Su reciente nombramiento como magistrado del Tribunal de Apelaciones de Estelí le ha merecido felicitaciones y críticas. Por eso alardea que más de 500 personas lo llamaron para felicitarlo desde todas partes del mundo. Para él, este nombramiento no tiene que ver con una negociación política. “Es por méritos”, alega con orgullo. Y aunque Petray niega, en esta entrevista, que se hayan dado negociaciones para que lo eligieran en el cargo y mantiene que sus críticas “ácidas” en contra del poder seguirán escuchándose, el primer efecto de este nombramiento es evidente: se desmarcará de las denuncias de grupos rearmados que antes exponía con mucho celo. Por eso, al viejo estilo de los héroes mitológicos, Petray dice que luchará contra lo que él llama “el monstruo”, desde sus entrañas, con el riesgo que esa misma bestia lo pueda engullir.
Los niños del “Sielo”
Quizás usted aún no ha notado que el mundo está lleno de milagros. Ocurren todos los días, a cada instante. Se manifiestan, por ejemplo, en una niña que “ya sonríe” o aprendió a levantar las cejas cuando su padre le dice: “Cambio de luces”. Es un ligero temblor en la frente, apenas perceptible, pero ese padre mira el prodigio donde otros solo ven cotidianidad.