Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) expresaron este lunes su inquietud por la «situación extraordinariamente grave» en la que se encuentra Irak y por el temor de un desbordamiento del conflicto en la zona.
«La situación es extraordinariamente grave» en Irak, dijo el ministro español, José Manuel García-Margallo, al llegar a una reunión con sus homólogos de la UE en Luxemburgo.
«La fractura sectaria entre sunitas y chiítas está en su máximo apogeo», añadió, subrayando como «absolutamente necesario acabar con una amenaza que puede poner en riesgo toda la región y que está causando una catástrofe humanitaria sin precedentes».
«Vamos a analizar las implicaciones de lo que está sucediendo no sólo para Irak, sino para toda la región», aseguró al llegar a la reunión la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.
En muy pocos días desde el 9 de junio los rebeldes ultra radicales del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL) han ocupado importantes ciudades y regiones del territorio iraquí, entre ellas Mosul, gran parte de la provincia de Nínive (norte), de Tikrit y sectores de la provincia de Salahedin (norte), Diyala (este) y Kirkuk (norte), además de puestos fronterizos con Siria. Ahora siguen avanzando hacia el oeste.
Este avance sunita en Irak inquieta a los países vecinos. Según los expertos, la violencia podría extenderse a la vecina Jordania, que ya debe hacer frente al importante flujo de refugiados sirios y a sus propios islamistas radicales.
«Espero que los vecinos de Irak puedan discernir lo que es de su propio interés, que la integridad territorial de Irak se garantice», dijo el ministro alemán, Frank-Walter Steinmeier.
«Estamos absolutamente preocupados. Este es un problema político así como un problema de seguridad», estimó por su parte el británico, William Hague.
Los ministros europeos se plantean la posibilidad de que las fuerzas políticas y religiosas en Irak logren formar un gobierno que incluya a todas las tendencias. Irak no tiene gobierno desde las elecciones legislativas de abril en las que se impuso el bloque del primer ministro chiíta, Nuri al Maliki, que sin embargo no logra formar gobierno por las profundas divisiones en el país.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se encontraba este lunes en Bagdad para convencer a Maliki de formar un gobierno de unión nacional. Antes de llegar a la capital iraquí instó en El Cairo a que los dirigentes de Irak sobrepasen sus divisiones confesionales.
«Lo que es importante ahora es la formación de un gobierno inclusivo, que represente a todas las regiones y religiones», estimó Steinmeier.
Sin embargo, hay dudas sobre la posibilidad de incluir a todas las fuerzas iraquíes, dijo García-Margallo, quien insistió «en la urgencia de llegar a esa solución política para acabar con el fenómeno terrorista que puede envenenar a toda la región».
