Bartel López fue el hombre orquesta, encargado de arrebatarle el invicto a los Leones de Managua, quienes perdieron la racha de cinco partidos ganando en el inicio de la Liga ACB, al caer 67-66 en un final que pudo ser para cualquiera ante los Toros de Matagalpa.
López fue un líder absoluto en la cancha. No necesitó articular una sola palabra para comandar a su equipo. Alguien técnico, preciso y multiplicado en todos los costados de la cancha como Bartel, de los que juegan desde adentro, donde muerden los cocodrilos y se zafa del agarrón, para ser certero en el disparo a la canasta o en el rebote. Con 21 puntos, siendo el mayor anotador del juego y primero en rebotes con 15, mostró su maestría y clavó 11 puntos en el último cuarto cuando su equipo perdía 58-50 y parecían ir a la debacle.
Desde el inicio del juego, los Leones de Managua parecían guiarse a una victoria segura, con Noel Mackenzie funcionando como enlace, mientras Kion Arwrith (19 puntos) se desplazaba como elástico para dar puntos de tranquilidad a los de la Alcaldía; sin embargo, tras ganar el primero (23-18), el segundo (35-31) y el tercero (58-50), la confianza se apoderó del equipo y perdieron la iniciativa.
Duane James, el primo de LeBron, estuvo impreciso en casi todo el juego, la agresividad de los Leones lo hicieron flaquear en un día que estuvo a deber ante el público, mientras que Clark todavía no está a su máximo nivel para los Toros. A pesar de la victoria norteña, Bartel siente que todavía le falta acoplarse. “Creo que nos falta mucho, porque todos vienen de Ligas distintas y juegan de diferentes maneras”.
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