La niña Rosario Murillo creció entre Managua y Niquinohomo y entre los libros y los juegos con sus primos. A temprana edad ya mostraba su amor por la poesía.
Desde muy pequeña su madre, Zoilamérica Zambrana Sandino, la llevaba a la casa de la mamita América Tiffer, la esposa de Gregorio Sandino, el padre del general Augusto C. Sandino.
- El génesis de Rosario
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Le gustaba cantarle a la Virgen, jugar chibolas, jugar con agua, saltar y correr. Sus tías y sus primos la recuerdan como una niña muy bonita, muy viva, graciosa, inteligente. Un día sus padres la mandaron a estudiar a Europa y de ahí regresó distinta, vistiendo camisa de manta y pantalones blue jeans.
Hoy Rosario Murillo tiene un trabajo en el Gobierno que no le deja tiempo para visitar a sus familiares, quienes a pesar de ello la siguen queriendo. LA PRENSA habló con algunos de sus familiares para revivir parte de la infancia de la hoy secretaria de Comunicación del Gobierno.
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