MANAGUA/AFP
Un agravamiento de la violencia que golpea a América Central está detrás del creciente flujo migratorio de jóvenes centroamericanos que huyen del crimen y las pandillas que buscan reclutarlos, según dijo este jueves una dirigente del Alto Comisionado de la ONU para Refugiados (ACNUR).
La mexicana Martha Juárez, directora de ACNUR para América, consideró en Managua que el aumento migratorio «es indicativo de que tal vez los niveles de violencia o una combinación de factores que empujan a la salida se han vuelto más críticos».
Muchas de estas personas son obligadas a salir de sus comunidades o países. En el caso de jóvenes, para escapar de reclutamientos forzosos con los que integrar las pandillas; en el de mujeres, por violencia intrafamiliar.
La representante de ACNUR manifestó que este movimiento de personas en busca de protección «nos preocupa porque es un fenómeno muy complejo» tanto por las implicaciones humanas como por las causas de fondo como la pobreza, el desempleo y falta de oportunidades.
El Gobierno de Estados Unidos calculó que 57,000 menores centroamericanos ingresaron desde octubre pasado a su país sin compañía de adultos y sin documentos.
Según Naciones Unidas, Centroamérica es una de las regiones más violentas del mundo sin conflicto bélico, con tasas de homicidio de casi 40 por cada 100,000 habitantes.
En Centroamérica hay 25,000 solicitudes de asilo que están esperando ser atendidas. «No todos van a ser refugiados», dijo Juárez, que asiste en Managua a la consulta subregional de Mesoamérica, que emitirá una declaración sobre un plan de acción sobre protección de refugiados.
Para ACNUR, los desplazamientos en la región «no son grandes, hablamos de miles de personas, no son cientos de miles, pero hay un aumento y hay que vigilar esa tendencia», observó Juárez.
La cantidad de desplazamientos «en años pasados no superaban los 5,000 casos, lo que era un número muy manejable», remarcó.