NUEVA YORK/AP
Jolleth y María atravesaron varios países centroamericanos para llegar a Estados Unidos pero lo que no sabían es que el camino a una mejor vida no terminaba al final del viaje.
Las dos hermanas Ruiz viajaron desde su tierra Nicaragua hasta México con un tío, pero después cruzaron la frontera solas y pasaron casi un mes en centros de detención de Texas y Miami.
Finalmente se reunieron con su madre en Nueva York, donde comenzó el largo laberinto judicial que supone pasar por las cortes de inmigración estadounidenses.
«La primera vez en la corte fue noviembre, luego volvimos en febrero, ahora en julio y nos han dicho que la próxima cita es diciembre», dijo Tania Meza, la madre de 28 años de ambas niñas. «Es duro porque tengo que preguntar cuáles son los trenes para llegar hasta aquí (la corte) y es caro también, pero no tengo miedo porque confío en Dios».
Y es que Jolleth, de 8 años, y María de 9 años, forman parte de los miles de niños centroamericanos que han cruzado la frontera solos en el último año, agitando el debate migratorio que se vive en Estados Unidos. Sin embargo, después de llegar a su destino, algunos de estos niños inician una segunda travesía que para algunos podría durar años, hasta que se decida si deberían ser deportados o quedarse en el país.