LA HABANA/AFP
La visita del presidente ruso Vladimir Putin a Cuba este viernes borrará una herida que él mismo abrió en 2001 al ordenar el cierre de forma unilateral de la base de espionaje de Lourdes, en las afueras de La Habana, 10 meses después que anunciara junto a Fidel Castro su interés en «fomentarla».
Putin visitó este viernes al exmandatario cubano, alejado del poder desde 2006 por motivos de salud, en su corta visita oficial a La Habana, un gesto hacia un líder anciano, pero con buena memoria.
La base de escucha radioelectrónica de Lourdes, a pocos km al sur de La Habana, fue abierta por la Unión Soviética en 1964, con sofisticados equipos, dislocados en 72 km cuadrados, que manejaban 1,500 ingenieros, técnicos y personal militar soviético, según datos revelados en Washington.
De ella Moscú obtenía el 75% de su información estratégica que compartía con Cuba, dijo en 1993 el actual presidente Raúl Castro, entonces ministro de Defensa.
Tras la desaparición de la Unión Soviética, Rusia mantuvo la base en la isla y en 1994 ambos países acordaron que Moscú pagaría 200 millones de dólares anuales por su arriendo.
Putin y Fidel Castro visitaron la base de Lourdes durante la primera visita del ruso a Cuba, del 14 al 17 de diciembre del 2000.
Ambos países «están interesados en seguir fomentando su actividad» (de Lourdes), aseguró Putin en conferencia de prensa al final de esa visita, un anuncio que fue muy bien acogido por Castro.
Pero 10 meses después, en octubre de 2001, Putin anunció el cierre de Lourdes, decisión de la cual La Habana se enteró por informaciones de agencias internacionales de prensa.
El mandatario ruso y sus jefes castrenses justificaron esa decisión como una necesidad de disminuir sus gastos militares.
Pero Cuba, a través del diario oficial Granma, rechazó airadamente este argumento e interpretó la decisión como «un especial obsequio» al presidente norteamericano George W Bush, quien viajaba en esos momentos a China para encontrarse con Putin en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico.
En el área que ocupaba la base, Fidel Castro ordenó construir la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), que aún funciona allí.
El cierre de la base de Lourdes fue el tercer desplante ruso a los cubanos en 40 años de relaciones, tras la retirada de los cohetes estratégicos en octubre de 1962 durante la crisis de los misiles y la repatriación de una brigada motorizada en 1993, estacionada en Cuba desde 1962.
