LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD

Hoy se cumplen

14
días

desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

Luis Sanchez Sancho

Las hermanas adúlteras

En la literatura sobre la mitología griega son muy conocidas las hermanas Helena y Clitemnestra, la primera, esposa del rey de Esparta, Menelao, y la segunda cónyuge de Agamenón, rey de Argos y Micenas.

Ambas son hijas de Tindáreo y de Leda. Pero de Helena se dice que su verdadero padre es Zeus, el dios mayor del Olimpo que se convirtió en cisne para poseer sexualmente a Leda.

Al casarse con Helena, Menelao hereda el reino de Esparta y ella pasa a ser su reina consorte. Pero Helena se enamora del príncipe troyano Paris cuando este llega a Esparta en misión de amistad, y se fuga con él. Esa es la causa inmediata de la Guerra de Troya, pues los ejércitos griegos van a recuperar a la reina espartana raptada por Paris. Y digo inmediata, porque la causa fundamental de la guerra troyana es un designio de los dioses, mejor dicho de las diosas, pues deriva de una discordia entre Hera, Artemisa y Afrodita porque cada una pretendía ser la más bella.

A su vez, Clitemnestra, hermana de Helena, mientras su esposo anda liderando la guerra de Troya se hace amante de Egisto, hijo incestuoso de Tiestes y su hija Pélopa. Y cuando Agamenón regresa a Micenas, a su reino y su hogar, Egisto lo asesina con la complicidad de Clitemnestra.

Pero Tindáreo y Leda tuvieron una tercera hija mujer, además de dos varones, los gemelos Cástor y Pólux que son conocidos como los Dioscuros, que significa “hijos de Zeus”. Ellos son llamados así porque Zeus los diviniza y los sube al cielo, donde forman el signo zodiacal llamado Géminis.

La tercera hija mujer de Tindáreo y Leda, y por lo tanto hermana de Helena y Clitemnestra, es Timandra, quien se casa con Équemo, rey de Arcadia.

Por fatal coincidencia, las tres hermanas, Clitemnestra, Helena y Timandra son infieles a sus esposos: Helena a Menelao, con Paris; Clitemnestra a Agamenón, con Egisto; y Timandra a Équemo, con Fileo, hijo de Augías, el rey de Élide.

Lo que sucede es que las tres hermanas son víctimas de un designio divino. Los dioses griegos no solo protegen y educan a los mortales, también los sancionan cuando cometen faltas y delitos y sobre todo castigan la desmesura humana, que ellos llaman hybris, la cual se refiere ante todo al abuso de la fuerza y el poder. Y también son castigados duramente los humanos que se comparan con los dioses, o se creen superiores, o faltan a sus primordiales deberes religiosos de ofrendar sacrificios a los inmortales.

Los dioses son caprichosos como los humanos, juegan con estos, los inducen a veces a cometer faltas y a delinquir para luego castigarlos de distintas maneras, incluso con extrema severidad. De allí la conocida frase “los dioses ciegan a quienes quieren perder”, que se suele atribuir erróneamente al dramaturgo clásico Eurípides. Según algunos autores, la frase correcta es “a quien un dios quiere destruir, antes lo enloquece”, la cual es muy antigua y de origen anónimo.

Malcoln May, un estudioso británico de la mitología y autor de varios libros sobre este tema, en su obra titulada 100 personajes de la mitología clásica , traducida al español y publicada por la editorial Blume, de Barcelona, dice que “poetas como Homero, en La Ilíada y La Odisea , deleitaban a sus audiencias con historias de la Guerra de Troya y otros lances, y de cómo la intervención divina determinaba el resultado de asuntos de los mortales”.

Pero volviendo al mito de las tres hermanas, Clitemnestra, Helena y Timandra, ellas son infieles a sus esposos no por su propia voluntad sino por un castigo divino que no pueden eludir. Es que Tindáreo, en una ocasión en la que hace sacrificios a los dioses para merecer su benevolencia, olvida incluir o deliberadamente no incluye a Afrodita, la diosa del amor y protectora de las relaciones sexuales.

Afrodita (que en la mitología romana es conocida como Venus), se llena de furia por la impía omisión de Tindáreo y lo castiga en sus hijas mujeres, a las que perturba sus mentes y las induce a ser infieles a sus respectivos esposos.

Sobre Timandra específicamente hay un versión distinta, según la cual ella no es castigada por el pecado de omisión de su padre, Tindáreo, sino por su propia culpa, pues cuando nace su hijo al que llama Evandro, olvida o no quiere rendir el tributo debido a Artemisa. Y por eso la diosa de los nacimientos induce a Timandra a fugarse con Evandro.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: