Guillermo Áreas Cabrera

¿De quién fue la culpa?

Durante décadas los gobiernos autoritarios y dictaduras latinoamericanas de izquierda han justificado sus fracasos económicos y sociales alegando que nuestro subdesarrollo es consecuencia del desarrollo de otros países al costo de los nuestros.

El gran expositor de esta teoría de “la culpa es de los demás, no mía”, también llamada teoría de la dependencia, es Eduardo Galeano, que en su libro Las venas abiertas de América Latina (1971), el mismo libro que Chávez regaló a Obama, expone una mezcla de verdades selectivas, exageraciones, falsedades y en él culpa de todos nuestros males a Hernán Cortés, los conquistadores, los marinos gringos, la corona española, el Fondo Monetario Internacional, la General Electric, la Shell, el imperialismo europeo, a Raymundo y todo el mundo y la única salida es adoptar el comunismo cubano.

Esa ha sido la biblia de los nuevos Castro en proceso de formación en Latinoamérica y así nos encontramos con Chávez, su sucesor Maduro y sus acólitos en desarrollo adquiriendo el poder a través de elecciones libres, haciéndose propaganda como los abanderados del pueblo contra sus opresores y montándose en un esquema de democracia radical y populismo para conseguir el control de las instituciones del Estado en nombre de las mayorías.

En la entrevista efectuada al doctor Emilio Álvarez Montalván en la edición del Diario LA PRENSA del 18/06/2014 su análisis del atraso de Latinoamérica y nuestra inveterada costumbre de crear dictadores es brillante; no se debe a ninguna explotación imperialista, ni a razón genética alguna o de que vivamos en el trópico con los cocos, mangos y zapotes al alcance de la mano, su causa se debe únicamente a nuestra falta de educación.

El señor Galeano pareciera que hubiere conversado con el doctor Álvarez, pues no hace muchos días en Brasilia, declaró que su libro de Las venas abiertas… es un libro incomprensible, que cuando lo escribió “no tenía suficientes conocimientos de economía y política” y que pertenece a una “era del pasado”. Alguien comentó que lo anterior equivalía a que los Apóstoles hubieran declarado que el Nuevo Testamento era incomprensible.

De acuerdo con politólogos europeos, este populismo radical impulsado por Galeano y sus seguidores tiene la semilla de su propia destrucción pues tiene su base en líderes individuales y sobre todo porque no ofrece repuestas económicas. Así vemos los fracasos de Venezuela, incapaz hasta de proveer papel higiénico, Cuba un pobre vergonzante donde hasta el derecho a berrear está prohibido y los problemas de Bolivia, Argentina, que ni con las oraciones del papa Francisco sale adelante, etc.

La democracia y políticas económicas a como se practican en países como Brasil, Chile, Uruguay y otros de Asia ha logrado más para las masas que las políticas económicas de Chávez y Castro y ahora con la retractación de Galeano, pareciera que el capitalismo es la única ruta para desarrollar Latinoamérica, y habiéndose probado que es una herramienta apta para crear riqueza, hay que adaptarlo a los principios de justicia social creando una jerarquía de valores con vista al bien común y así tratar de superar las extremas desigualdades que existen en la región.

Pareciera que el presidente de la República, comandante Ortega, hombre pragmático está tratando de implementar una fusión político-económica, la de democracia radical y populismo con el capitalismo, procurando tener a su favor lo mejor de ambos sistemas. ¿Qué híbrido producirá este cruce de razas?

Qué será, será… El autor es abogado.

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